El domingo 18 de octubre, la parroquia Inmaculada Concepción de Angol celebró la Eucaristía del sacramento de la Confirmación, en la que 42 jóvenes y adultos recibieron el don del Espíritu Santo y renovaron su compromiso de seguir a Jesucristo. La celebración fue presidida por el obispo de Temuco, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, acompañado por el párroco Patricio Muñoz Cuevas, y el diácono Hugo Henríquez Zambrano.
El Espíritu Santo, guía para el camino de la fe
Durante su homilía, el obispo invitó a los confirmandos a mantener una relación cercana y permanente con Dios, cultivando la fe a través de la escucha de la Palabra, la participación en la Eucaristía, la oración, el amor al prójimo y la devoción a la Santísima Virgen María.
Destacó que recibir el sacramento de la Confirmación no representa el término de un proceso, sino el comienzo de una etapa en la que cada cristiano está llamado a vivir y dar testimonio de su fe con mayor compromiso y responsabilidad.
En este sentido, alentó a los jóvenes y adultos a dejarse guiar por el Espíritu Santo en sus decisiones cotidianas, reconociendo su presencia en los momentos de alegría y dificultad. Asimismo, los animó a fortalecer su vínculo con Cristo y a hacer de su vida un testimonio concreto del Evangelio, especialmente mediante el servicio, la fraternidad y la preocupación por quienes más lo necesitan.
Expresó su deseo de que el Espíritu Santo acompañe permanentemente a los confirmados, fortalezca su fe y les conceda la sabiduría y la fortaleza necesarias para perseverar en su camino cristiano. Los invitó a mantener viva la relación con Dios mediante la oración y la participación activa en la vida de la Iglesia.
Reconocimiento a los catequistas y las familias
Al finalizar la celebración, el obispo manifestó su agradecimiento a los catequistas por la dedicación, el compromiso y el acompañamiento brindado durante el proceso de preparación de los confirmandos. Del mismo modo, reconoció el importante papel de las familias, cuyo apoyo resulta fundamental para transmitir y cultivar la fe en el hogar.






























