Diócesis de Temuco

69 años de la Legión de María: Celebración del aniversario del primer presidium de la Zona Sur

Con una Eucaristía celebrada el lunes 21 de septiembre, la comunidad conmemoró los 69 años de la fundación del primer presidium de la Legión de María en la Zona Sur de Chile. La celebración fue presidida por monseñor Jorge Concha Cayuqueo, obispo de la Diócesis San José de Temuco, acompañado por el padre Luis Barrientos Riquelme, acompañante espiritual de la Zona Sur del Movimiento de la Legión de María, junto a los sacerdotes Carlos Hernández y Haroldo Zepeda y contó con la participación de más de 150 legionarios y miembros de distintas comunidades, que se congregaron en la parroquia Santo Tomás de Villanueva.

La celebración estuvo marcada por un profundo sentido de gratitud por la historia y el servicio que, durante casi siete décadas, hombres y mujeres han desarrollado al alero de este movimiento apostólico. Fue precisamente el 21 de septiembre de 1957 cuando, en la parroquia Santo Tomás de Villanueva en la ciudad de Temuco, se fundó el primer presidium de la Legión de María en la Zona Sur, iniciativa que con el paso de los años permitió la expansión del movimiento hacia distintas localidades del sur del país.

Desde aquella primera experiencia, la acción legionaria se fue multiplicando, dando origen a numerosos presidiums que, actualmente, integran la Regia María Puerta del Cielo, extendiendo su presencia desde Renaico hasta Puerto Montt. A lo largo de estos 69 años, sus integrantes han procurado vivir su vocación apostólica bajo el amparo de la Virgen María, mediante la oración, el servicio al prójimo y el anuncio del Evangelio, buscando contribuir a la construcción del Reino de Dios y a la gloria de Jesucristo.

El llamado al servicio y el legado de su fundador

En su homilía, monseñor Jorge Concha Cayuqueo destacó especialmente la trayectoria de quienes han hecho del apostolado legionario una forma concreta de vivir la fe y ponerse al servicio de la Iglesia.

El obispo expresó su gratitud por la presencia y perseverancia de tantas generaciones de legionarios, valorando especialmente el testimonio de quienes han dedicado parte importante de su vida a la oración, al acompañamiento y al servicio de los demás.

En este contexto, recordó los orígenes de la Legión de María y la figura de su fundador, Frank Duff, a quien presentó como un hombre de profunda fe interior y de una marcada vida de oración. Su experiencia espiritual y su preocupación por llevar la fe a la vida cotidiana dieron origen a un movimiento que buscó desde sus comienzos que los laicos pudieran asumir con responsabilidad su vocación apostólica dentro de la Iglesia.

El obispo destacó que la Legión de María nació con una fuerte conciencia de que la fe no debía quedarse solamente en el ámbito personal, sino traducirse en gestos concretos de servicio. En sus primeros años, uno de los principales apostolados fue la visita a personas enfermas en los hospitales, acompañándolas en momentos de especial fragilidad y llevando hasta ellas una palabra de esperanza y consuelo.

En ese sentido, subrayó el valor de una espiritualidad que une oración y acción. La vida legionaria, señaló, se ha caracterizado por buscar que el encuentro con Cristo y la devoción a María se expresen en una disponibilidad concreta hacia quienes necesitan compañía, escucha, ayuda y cercanía.

También puso en valor la dimensión misionera que el movimiento ha desarrollado a lo largo de su historia. La Legión de María, explicó, no se limita a una determinada realidad geográfica o cultural, sino que se ha extendido por los cinco continentes, convirtiéndose en una presencia apostólica de la Iglesia en numerosos países.

Una historia que también se escribió en Chile

Durante su homilía, el obispo recordó además la llegada de la Legión de María a Chile, que se remonta al 16 de agosto de 1953. Desde entonces, el movimiento comenzó un proceso de expansión que permitió su presencia desde Arica hasta Punta Arenas.

En su mensaje, también valoró la perseverancia de quienes han mantenido viva esta obra durante décadas. La historia de la Legión de María, afirmó, no puede comprenderse solamente a partir de sus estructuras o de la cantidad de presidiums existentes, sino especialmente desde el testimonio de tantas personas que, muchas veces de manera silenciosa, han puesto su tiempo y sus capacidades al servicio de los demás.

La gratitud expresada durante la celebración alcanzó también a quienes ya no están, pero que contribuyeron a construir esta historia, fue un momento para reconocer la labor de generaciones de legionarios y para agradecer a Dios por el camino recorrido, por las comunidades que se han formado y por las personas que han encontrado en este apostolado una forma concreta de vivir su fe.

La organización de la Legión de María en Chile

Actualmente, la Legión de María cuenta en Chile con un Consejo Superior ubicado en Santiago, denominado Senatus Benedicta. A ello se suma, hacia el norte, la Regia de La Serena, que acompaña y coordina los presidiums hasta Arica.

En la zona sur se encuentra la Regia Puerta del Cielo, con sede en Temuco, cuya jurisdicción comprende desde Angol hasta la Diócesis de Puerto Montt. Su labor de acompañamiento se desarrolla mediante corresponsales, visitas a las comunidades y la recepción de informes anuales, mecanismos que permiten mantener la comunicación y fortalecer la vida de los distintos presidiums.

Señalar que durante la celebración también se tuvo presente en la oración al Consejo Superior de la Zona Sur y a las comunidades que forman parte de su jurisdicción: Renaico, Angol, Temuco, Galvarino, Lonquimay, Curacautín, Cunco, Traiguén, Capitán Pastene, Padre Las Casas, Quepe, Valdivia, Río Bueno, Osorno, Frutillar y Puerto Montt.

Al respecto, el padre Luis Barrientos, manifestó que en esta fiesta del Movimiento Legión de María de la Zona Sur de Chile, “queremos elevar nuestro corazón al Señor y darle gracias, sin duda alguna, porque fue Él quien inspiró a nuestro primer fundador y a sus colaboradores más cercanos para llevar el espíritu y la misión de la Legión de María a todos los rincones del mundo.

Damos gracias también al Señor porque, con esperanza y alegría, seguimos sembrando la semilla legionaria en distintas comunidades y parroquias, abriendo nuevos surcos de esperanza y de fe allí donde se necesita”.

Señaló que “Sigamos, entonces, sembrando con esperanza, sirviendo con amor y poniendo nuestros dones al servicio de la Iglesia, confiando siempre en la maternal protección de la Santísima Virgen María. Que podamos vivir cada día, con renovada entrega, el hermoso lema que inspira a la Legión de María:“Todo a Jesús por María.”