Diócesis de Temuco

El valor de volver a aprender

Con el inicio de un nuevo año escolar, se abre ante nosotros un tiempo especialmente significativo para miles de estudiantes, desde la educación escolar hasta la universitaria. Volver a las aulas no es solo retomar horarios y responsabilidades, sino también renovar el compromiso personal con el aprendizaje, el crecimiento humano y la construcción del propio proyecto de vida.

El estudio es un camino exigente, que requiere constancia, disciplina y sacrificio. Sin embargo, es también una oportunidad privilegiada para desarrollar los talentos que Dios ha puesto en cada persona, ampliar la mirada sobre el mundo y prepararse para servir mejor a la sociedad. A los estudiantes, los animo a asumir esta etapa con responsabilidad y esperanza, comprendiendo que cada esfuerzo realizado hoy, dará frutos mañana, no solo en lo profesional, sino también en lo humano y espiritual.

Quiero dirigir también una palabra de reconocimiento y gratitud a los docentes. Su labor va mucho más allá de la transmisión de conocimientos. Son formadores de personas, acompañantes de procesos, testigos de valores que marcan profundamente la vida de niños, jóvenes y adultos. La vocación docente implica una enorme responsabilidad: ayudar a descubrir el sentido del saber, fomentar el pensamiento crítico y contribuir al desarrollo integral de quienes les han sido confiados.

Finalmente, no puedo dejar de destacar el rol insustituible de las familias. Su apoyo cotidiano, muchas veces silencioso y sacrificado, es fundamental para que los estudiantes puedan perseverar en sus estudios. Acompañar, escuchar, alentar y sostener en los momentos de dificultad es una verdadera expresión de amor que fortalece y da seguridad.

Que este nuevo año académico sea una oportunidad para crecer juntos, renovar compromisos y avanzar con confianza, sabiendo que educar y educarse es una tarea compartida que construye futuro y esperanza.

+ Mons. Jorge Concha Cayuqueo, Obispo Diócesis San José de Temuco