En la Semana del Buen Pastor y de las Vocaciones, en toda la Diócesis San José se intensificó la oración por nuevas vocaciones para servir al pueblo de Dios.
En la parroquia San Francisco de Asís de Temuco, se reunieron los jóvenes para vivir el Encuentro Vocacional “Sígueme, encuentra tu camino”, y posteriormente, se unió la comunidad para participar de la Santa Misa Diocesana por las Vocaciones.
Encuentro de Jóvenes en un ambiente de comunidad
Más de 20 jóvenes universitarios y egresados participaron del Encuentro “Sígueme, encuentra tu camino”, donde se construyó un espacio de reflexión, oración, comunidad y de búsqueda del llamado de Dios.
En la jornada organizada por la Pastoral Vocacional compuesta por el Padre Andrés Caro Fuentes en su rol de delegado vocacional de la Diócesis San José de Temuco; la Hermana Ana María de las Misioneras Catequistas de Boroa, el matrimonio Sotomayor Gómez y Mauricio González, los asistentes, tras la oración, compartieron sus vivencias en torno al Buen Pastor en grupos, y luego, hicieron preguntas al Padre y a la Hermana.
Entre risas, amistad y profunda fraternidad, los jóvenes participaron con total apertura del Encuentro, sobre el cual el Padre Andrés Caro expresó que “muchos jóvenes vivieron a compartir la vida, a preguntarnos con la Hermana Ana María cómo es la vida religiosa y sacerdotal, a compartir también en torno a la oración y reflexión, y también a lo que Jesús quiere para nuestra vida. Estamos viviendo una semana preciosa, que es la Semana por las Vocaciones y tenemos que seguir orando como Iglesia Diocesana de Temuco, para que el Señor envíe más vocaciones a nuestra Diócesis”.
Misa Diocesana por las Vocaciones
Tras 2 horas del Encuentro de Jóvenes, la comunidad diocesana llegó a las 19:00 hasta el templo parroquial ubicado en Manuel Montt #39 para celebrar la Santa Misa por las Vocaciones, presidida por el Obispo Diocesano, +Jorge Concha Cayuqueo, y concelebrada por el Pbro. Rodrigo Aguilar Gómez, Vicario Pastoral de esta Diócesis; Pbro. Mario Ross Contreras, párroco de la Anunciación del Señor; Pbro. Fabián Husto, párroco de Corazón de María; Pbro. Leonardo Villagrán, párroco de San Francisco de Asís; y el Padre Andrés Caro, Vicario de San Pedro de Curacautín y delegado vocacional de la Diócesis San José de Temuco, junto a diáconos y monaguillos.
En su homilía, el Pastor Diocesano dijo que “estamos celebrando al Buen pastor, es el centro de este día, Jesús, el Buen Pastor que cuida a sus ovejas y a su rebaño, al que ama y por eso las cuida y busca buen alimento, se preocupa de la que está más débil, de la oveja que se queda atrás. (…) Recordamos al Buen Pastor porque muchas veces, con esa imagen es como muchas veces, en la Palabra, se ha querido mostrar Dios mismo frente a su pueblo. Jesús se presenta a sí mismo como el Buen Pastor.
Además, monseñor Concha mencionó que “Dios ha querido atraer a los hombres y mujeres hacia sí, siempre. Y parece que en las más diversas culturas, de una u otra forma, Dios ha querido atraer a los seres humanos hacia sí. El ser humano se siente atraído por Dios, y por todos lados, en todas partes, en los más diversos pueblos y culturas, hay testimonio de la búsqueda de Dios. (…) No podemos ser creyentes sin reconocer que Dios es la fuente de la vida y del amor”.
Durante esta Semana del Buen Pastor, se ha centrado la oración en las vocaciones, y el Obispo, +Jorge Concha Cayuqueo, sobre esto expresó que “hacemos oración para mantener y permanecer en la amistad del Señor, para hacer oración como Él mismo nos anima, para que Dios siga atrayendo a hombres y mujeres a su servicio, para que Jesús siga llamando en nuestra tierra, aquí en La Araucanía somos hartos, necesitamos que el Señor envíe trabajadores a su mies. Que Él siga dando el primer paso para hacer a muchos o a los que Él quiera, sus amigos, como le dice a sus discípulos. A quienes siga confiando su conocimiento y su misión para el bien de su pueblo, rebaño y viña, y para que especialmente jóvenes, hombres y mujeres, se encuentren con Él, lo consideren el tesoro de sus vidas y se dejen seducir por Él con alegría, confianza y generosidad.

















