El sábado 25 de abril, la Pastoral Hospitalaria se reunió en una jornada de retiro espiritual, con el propósito de dar gracias al Señor por el camino recorrido y proyectar, desde la fe, los desafíos y líneas de acción para el año 2026. Fue un espacio profundamente marcado por la presencia del Espíritu de Dios, donde los participantes pudieron renovar su vocación de servicio y regalarse un tiempo de recogimiento, oración y fraternidad.
La jornada permitió fortalecer los lazos comunitarios entre los agentes pastorales, quienes día a día acompañan a personas enfermas y sus familias, llevando consuelo, escucha y esperanza en momentos de especial fragilidad. A través de momentos de reflexión personal y compartida, se reafirmó el compromiso de continuar desarrollando una labor cercana, humana y profundamente evangelizadora.
Se contó con la valiosa compañía del Vicario Pastoral, padre Rodrigo Aguilar Gómez, quien animó a los presentes a perseverar en su misión. En sus palabras, destacó la importancia de la Pastoral Hospitalaria como un verdadero signo del amor misericordioso de Dios en medio del sufrimiento: “La visita al enfermo es un gesto de caridad, es un encuentro con Cristo vivo en el hermano que sufre. Su servicio es fundamental, porque humaniza los espacios de salud y lleva consuelo donde muchas veces hay soledad y dolor”.
Asimismo, el padre Rodrigo subrayó que esta pastoral constituye un vínculo entre la Iglesia y el mundo de la salud, recordando que “acompañar con fe, respeto y cercanía es una forma concreta de evangelizar, haciendo presente la esperanza cristiana en cada gesto y palabra”.
La jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa, presidida por el Vicario Pastoral, momento en el que se puso en manos de Dios el trabajo realizado y los desafíos futuros, renovando el compromiso de seguir sirviendo con amor, dedicación y espíritu de entrega.


















