Diócesis de Temuco

Obispo de Temuco llama a fortalecer los derechos laborales y el bienestar de las familias

En el marco del Día Internacional del Trabajo y la memoria de San José Obrero, la Iglesia diocesana celebró en todos los decanatos por esta conmemoración y en la parroquia Jesús Obrero de Temuco, la Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, +Jorge Concha Cayuqueo, acompañado por el vicario general, Pbro. José Manuel González; el vicario pastoral, Pbro. Rodrigo Aguilar Gómez; el párroco Miguel Niculqueo; el Pbro. Luis Acuña y diáconos.

La celebración congregó a un centenar de fieles y a diversas autoridades y representantes del mundo social, político y académico, quienes participaron activamente de este espacio de reflexión y oración en torno al valor del trabajo humano.

La lucha histórica por los derechos laborales

En su homilía, el obispo destacó que el primero de mayo es una fecha de alcance mundial que ha sido conquistada gracias al sacrificio de generaciones de trabajadores y trabajadoras. Recordó que los derechos laborales no surgieron espontáneamente, sino que son fruto de un largo proceso histórico marcado por la lucha, el esfuerzo, el sufrimiento y, en muchos casos, la pérdida de vidas humanas.

Aludiendo a los procesos de industrialización y a los mártires de Chicago, subrayó cómo estas luchas permitieron avanzar desde condiciones de explotación hacia el reconocimiento de derechos fundamentales. En este contexto, hizo un llamado a no olvidar la historia ni dar por sentados los avances alcanzados, enfatizando que aún existen desafíos pendientes en materia de justicia laboral y equidad.

Familia, niñez y adolescencia: prioridades urgentes

El obispo, profundizó en las preocupaciones actuales, señalando que la familia, la niñez y la adolescencia deben ser el centro de toda política social y pastoral. Advirtió sobre las graves consecuencias que genera la falta de empleo, especialmente en los jóvenes, lo que no solo impacta en la estabilidad económica, sino también en la salud emocional, la autoestima y los proyectos de vida.

En particular, destacó la situación del desempleo juvenil femenino, indicando que una de cada cuatro jóvenes que busca trabajo no logra encontrarlo. Esta realidad, frustra sueños, señaló y limita oportunidades y debilita el tejido social. Frente a ello, recalcó que es responsabilidad prioritaria de las autoridades generar condiciones que permitan revertir esta situación, promoviendo empleos dignos, estables y con proyección.

Asimismo, abordó las tensiones presentes en algunos ambientes laborales, como el hostigamiento o la inseguridad ante cambios políticos, situaciones que afectan la integridad física y mental de los trabajadores, repercutiendo también en sus familias.

 Reconocimiento a los trabajadores y llamado a una sociedad más justa

El obispo expresó un profundo reconocimiento a todos los trabajadores y trabajadoras que, desde distintos ámbitos, contribuyen al bienestar común: funcionarios públicos, personal de la salud, docentes, fuerzas de orden, trabajadores del hogar, cuidadores de adultos mayores, entre muchos otros. Valoró especialmente su compromiso, muchas veces silencioso, que sostiene la vida cotidiana de la sociedad.

En esa línea, enfatizó que el trabajo digno debe estar acompañado de condiciones justas: remuneraciones adecuadas, respeto, estabilidad y ausencia de abusos. Criticó toda forma de explotación o desvalorización del trabajador, llamando a construir relaciones laborales basadas en la justicia, la empatía y el reconocimiento mutuo.

Finalmente, hizo un llamado a la oración y al compromiso conjunto entre el mundo público y privado para generar más y mejores oportunidades laborales, especialmente para las nuevas generaciones. Reiteró el compromiso de la Iglesia diocesana de seguir trabajando por estos desafíos, poniendo en el centro la dignidad humana, la familia y el desarrollo integral de la sociedad.

Al término de la celebración, diversas autoridades valoraron el mensaje del obispo, destacando su llamado a la unidad, la justicia social y la dignificación del trabajo como pilares fundamentales para el futuro del país.

El valor del trabajo y la unidad social

Al término de la celebración, distintas autoridades y representantes del mundo social compartieron sus impresiones, coincidiendo en valorar el mensaje del obispo como un llamado claro a la dignidad del trabajo, la justicia social y el compromiso conjunto por un país más equitativo.

El dirigente sindical Eugenio Bravo, agradeció las palabras del obispo, destacando especialmente el reconocimiento a quienes, a lo largo de la historia, han luchado por los derechos de los trabajadores. En esa línea, subrayó la necesidad de seguir avanzando en mejoras concretas en las condiciones laborales, reafirmando que el trabajo no solo es un medio de sustento, sino también un instrumento fundamental de dignificación humana.

Desde el ámbito político, el senador Ricardo Celis, valoró el énfasis puesto en el origen del Primero de Mayo, recordando que esta fecha está profundamente vinculada a la lucha de los trabajadores por sus derechos. Asimismo, destacó el rol de la Iglesia al mantener viva esta memoria y promover una reflexión que conecta la fe con las realidades sociales.

Por su parte, el concejal Mario Jorquera, relevó la importancia del mensaje del obispo como un llamado a la unidad, señalando que el desarrollo del país es una tarea compartida donde cada persona aporta desde su realidad. En este sentido, indicó que estas palabras deben proyectarse a todos los sectores como una invitación a trabajar juntos por el bien común.

Desde el mundo académico, la rectora de la Universidad Católica de Temuco, Marcela Momberg, destacó el valor de esta conmemoración, subrayando que dignificar el trabajo implica reconocer la labor cotidiana de cada persona en sus respectivos espacios. Además, puso énfasis en la dimensión de servicio que debe acompañar todo quehacer laboral.

En tanto, el seremi del Trabajo, Carlos Zirotti Rehren, calificó la homilía como un mensaje de reconciliación dirigido a los trabajadores de Chile y del mundo, valorando su profundidad y el llamado a construir relaciones laborales más justas y humanas.

Finalmente, la delegada episcopal para la Pastoral Social, Carolina Chacón Romero, extendió un saludo cercano y fraterno a todos los trabajadores de la región, reconociendo la entrega diaria con que desempeñan sus funciones y su aporte al desarrollo de la sociedad.

Cabe destacar que, al concluir la celebración, el obispo dirigió unas palabras finales en las que reiteró su reconocimiento a los dirigentes sindicales, destacando su esfuerzo, compromiso y perseverancia en la búsqueda de mejores condiciones laborales. Este reconocimiento fue expresado de manera especial en la figura del dirigente Eugenio Bravo, como representante de tantos hombres y mujeres que han sostenido esta causa a lo largo del tiempo.