Hace 1 año, a las 18:07 hora de Roma, salió humo blanco que dio término al cónclave. Luego, tras más de 60 minutos, Robert Prevost salió al balcón de la Basílica de San Pedro: el Papa León XIV, el Papa número 267 en la Iglesia Católica.
En un ambiente de fraternidad, decenas de fieles llegaron al Templo Catedral para celebrar el primer año de pontificado de León XIV, y también para rezar por su ministerio como Pastor Universal de la Santa Iglesia Católica.
La Eucaristía fue presidida por +Jorge Concha Cayuqueo, Obispo de la Diócesis San José de Temuco; y concelebrada por el Pbro. José Manuel González Aguilera, Vicario General, y el Padre Rodrigo Aguilar Gómez, Vicario Pastoral; y acompañados por el R.P. Fabián Husto y el Diácono José Carrasco, junto a los monaguillos, Fernando y Sebastián, y el ceremoniero, Nelson Villagra.
En su homilía, monseñor Jorge Concha comenzó diciendo que “en este día hacemos oración por el sucesor de Pedro, el Papa León que cumple 1 año en su servicio como Papa, lo hacemos con la oración, pero sobre todo , con nuestra celebración Eucarística, la ofrecemos para que el Señor lo ayude, lo acompañe, lo asista siempre con el Espíritu Santo. Sabemos que él está encomendado desde el comienzo y toda la Iglesia hace oración por él, pero igualmente nosotros nos unimos con nuestra celebración para que en él esté la fuerza de Dios, amándolo y acompañándolo por el bien de todos”
Sobre este año de servicio, el obispo de Temuco destacó que “cada Papa tiene un estilo propio, y él no queda fuera. Ha tenido que enfrentar situaciones difíciles, y las está enfrentando en este minuto. Situaciones de mucha presión, el Papa recibe mucha presión del mundo político, de los poderosos, y por otro lado también tiene que poner ojo y oído al clamor de los pobres y de la gente sencilla. Y entre eso, discernir también cuál es la voluntad de Dios, y él como Pastor se debe apegar a eso, a escuchar, a sentir, a ver cuál es la voluntad de Dios”.
Para dar término a la celebración, +Jorge Concha mencionó que Su Santidad viajó a Pompeya y Nápoles para conmemorar su primer año de Pontificado. En el Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, el Papa expresó que la Virgen siempre nos acerca a Dios, y que el Rosario es un camino para contemplar a Cristo a través de María.























