La celebración, presidida por monseñor Jorge Concha Cayuqueo en la parroquia San Miguel Arcángel, invitó a los confirmados a vivir una fe madura, fortalecida por el Espíritu Santo y comprometida con la misión de la Iglesia.
El domingo 12 de julio, la comunidad parroquial de San Miguel Arcángel de Nueva Imperial vivió una significativa celebración con la Confirmación de 26 jóvenes y adultos pertenecientes a las comunidades Madre Teresa de Calcuta y del sector centro de la comuna.
La Santa Eucaristía fue presidida por el obispo de la Diócesis de Temuco, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, y concelebrada por el párroco, padre Fernando Provoste. También participaron los diáconos Luis Guerrero Sáez y Manuel Cifuentes Labrín, quienes acompañaron este importante momento en la vida de fe de los confirmandos y de sus familias.
Durante su homilía, el obispo invitó a los presentes a comprender la Confirmación no solo como la culminación de un proceso de preparación, sino como el inicio de una nueva etapa de compromiso con Jesucristo y con la misión de la Iglesia. Destacó que, mediante este sacramento, el Espíritu Santo fortalece los dones recibidos en el Bautismo, concede la gracia necesaria para vivir una fe madura y anima a cada cristiano a ser un auténtico discípulo misionero.
El obispo explicó que recibir la Confirmación significa abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo, permitiendo que Él guíe las decisiones, fortalezca en las dificultades e inspire una vida marcada por el amor, el servicio y la fidelidad al Evangelio. En ese sentido, recordó que este sacramento constituye un verdadero envío misionero, que impulsa a los creyentes a anunciar a Cristo con la propia vida, tanto en la familia como en el trabajo, los estudios y en cada espacio donde desarrollan su vocación.
Asimismo, expresó que el Espíritu Santo concede la fortaleza necesaria para perseverar en la fe, superar los desafíos del mundo actual y responder con esperanza a las necesidades de los demás. Animó a los confirmados a mantener una relación cercana con Cristo mediante la oración, la participación frecuente en la Eucaristía y una activa integración en la vida de la comunidad parroquial, dando testimonio de fraternidad, solidaridad y esperanza en medio de la sociedad.




















