Un total de 80 participantes de diversos movimientos eclesiales se reunieron junto al obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, para compartir testimonios, reflexionar sobre los desafíos pastorales y fortalecer su compromiso con las prioridades diocesanas del presente año.
El sábado 10 de octubre, en el salón de reuniones de la Comunidad Eclesial de Base San Mateo, perteneciente a la parroquia Del Espíritu Santo, se llevó a cabo la Asamblea Diocesana de Movimientos 2026, bajo el lema “Nuestra casa es la Iglesia: familia, niñez y adolescencia”. La jornada congregó a integrantes de diversos movimientos eclesiales, en sintonía con las prioridades establecidas en las Orientaciones Pastorales Diocesanas para el presente año.
La actividad contó con la presencia del obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo; el vicario general, presbítero José Manuel González; y el vicario de Pastoral, presbítero Rodrigo Aguilar Gómez. Entre los movimientos participantes estuvieron Talleres de Oración y Vida, Encuentro de Niños en el Espíritu (ENE), Renovación Carismática, Encuentro de Papás en el Espíritu (EPE), Cursillos de Cristiandad, Encuentro de Jóvenes en el Espíritu (EJE), Encuentro Matrimonial, Legión de María y Schoenstatt.
Una Iglesia que pone en el centro a las familias, los niños y los adolescentes
La jornada comenzó con el proceso de acreditación de los participantes y un momento de oración, en el que se encomendaron al Señor los frutos del encuentro. Posteriormente, una dinámica de integración dio paso a la reflexión conducida por el vicario de Pastoral, presbítero Rodrigo Aguilar Gómez, quien profundizó en el desafío prioritario del año: fortalecer el acompañamiento a las familias, la niñez y la adolescencia.
Durante su exposición, destacó la importancia de avanzar hacia una nueva arquitectura pastoral que permita responder de manera más cercana y efectiva a las realidades actuales. Para ello, abordó distintas dimensiones, entre ellas la cultura pastoral orientada a la comunidad, el sentido de pertenencia y la corresponsabilidad de todos los integrantes de la Iglesia.
Asimismo, reflexionó sobre la necesidad de contar con entornos físicos seguros, acogedores y significativos; promover un mayor protagonismo de los jóvenes, incorporándolos activamente en los espacios de participación y toma de decisiones; y fortalecer un enfoque familiar capaz de acoger la diversidad de las realidades que viven hoy las familias.
Estas orientaciones permitieron contrastar los paradigmas pastorales anteriores con los desafíos actuales, poniendo énfasis en una Iglesia que escucha, acoge, acompaña y reconoce a las personas como protagonistas de su propia experiencia de fe.
En este contexto, integrantes de los grupos Encuentro de Niños en el Espíritu (ENE) y Encuentro de Jóvenes en el Espíritu (EJE) compartieron testimonios y experiencias que dieron cuenta de las realidades que viven niños y jóvenes en la actualidad. Sus relatos invitaron a los asistentes a mirar con mayor atención sus necesidades, inquietudes y búsquedas, reconociendo la importancia de generar espacios eclesiales donde puedan sentirse escuchados, valorados y acogidos.
Posteriormente, los participantes se organizaron en grupos de trabajo para reflexionar sobre el lugar que ocupan los niños y jóvenes en la Iglesia y las acciones concretas que pueden favorecer su participación. El diálogo permitió compartir experiencias y desafíos, así como identificar oportunidades para fortalecer una pastoral más cercana a las nuevas generaciones.
Los movimientos eclesiales, al servicio de la familia
Durante la segunda parte de la asamblea, el diácono José Carrasco profundizó en el aporte de los movimientos eclesiales a la vida familiar, destacando a la familia como la primera comunidad donde se transmite, cultiva y vive la fe.
A partir de esta reflexión, integrantes de Encuentro Matrimonial y Encuentro de Papás en el Espíritu (EPE) compartieron sus testimonios, dando cuenta de cómo la participación en sus respectivos movimientos ha contribuido a fortalecer sus vínculos familiares y su camino de fe.
Tras estas intervenciones, se desarrolló un nuevo trabajo grupal en torno a la pregunta ¿Cómo ha cambiado tu familia desde que llegaste al movimiento?. La interrogante invitó a los participantes a reconocer los frutos de sus procesos comunitarios, compartir aprendizajes y reflexionar sobre la manera en que los carismas de cada movimiento pueden ponerse al servicio de las familias.
El trabajo concluyó con un plenario, instancia en la que se compartieron las principales reflexiones surgidas durante la jornada. Posteriormente, se recogieron los aportes y desafíos planteados por los participantes a la luz de las prioridades pastorales diocesanas.
La Eucaristía, centro de la vida eclesial
La asamblea culminó con la celebración de la Santa Misa en la capilla de la comunidad San Mateo, presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, quien agradeció la participación de los asistentes y valoró la riqueza de los carismas que cada movimiento aporta a la vida de la Iglesia.
En su mensaje, el obispo diocesano, destacó la importancia de vivir la misión eclesial desde la fe, procurando que cada acción sea un reflejo del Evangelio y que su mensaje llegue a todos los rincones de la sociedad.
Del mismo modo, invitó a los presentes a mantenerse unidos en la oración, confiando en la acción permanente del Espíritu Santo como guía del caminar diocesano. Finalmente, agradeció la entrega y el aporte de los movimientos eclesiales, animándolos a continuar poniendo sus carismas al servicio de la evangelización y a renovar su compromiso con las prioridades pastorales del año, especialmente en el acompañamiento y fortalecimiento de las familias, los niños y los adolescentes.
Cabe señalar que se valoró especialmente la labor y el compromiso de la vicaría pastoral y su equipo, reconociendo su dedicación al servicio de la Iglesia diocesana, su permanente acompañamiento a las distintas comunidades y movimientos eclesiales, y su contribución al fortalecimiento de la vida pastoral. En este sentido, se resaltó la importancia de caminar juntos, promoviendo la comunión, la participación y el trabajo articulado entre las distintas áreas pastorales, en sintonía con los desafíos y prioridades de la diócesis.





























































