En el marco del Congreso Internacional Caminos de Paz, realizado los días 12 y 13 de agosto, en la Universidad Católica de Temuco, la diócesis San José de Temuco recibió la visita de monseñor George Jacob Koovakad, cardenal prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso de la Santa Sede, invitado por la Facultad de Ciencias Religiosas y Filosofía de la UCT, quien participó de una jornada donde religiones y culturas se encontraron para dialogar y construir juntos senderos de reconciliación, donde expuso al respecto.
Durante su estadía, el purpurado -el último cardenal creado por el Papa Francisco, lo acompañó a 19 países- compartió su testimonio sobre el trabajo junto al Santo Padre y profundizó en el mensaje central de su misión: la paz como compromiso personal y comunitario, posible a través del diálogo.
En su agenda de actividades en la región, el cardenal sostuvo un encuentro protocolar con el delegado presidencial de La Araucanía, Eduardo Abdala y el alcalde de Temuco, Roberto Neira. Asimismo, participó de una cena fraterna junto a sacerdotes, vicarios y delegados de la diócesis, presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, en un ambiente de cercanía y comunión eclesial.
La visita del cardenal tuvo también un importante acercamiento de acento pastoral. En la comuna de Traiguén, bendijo la reconstrucción de la capilla de la Comunidad Católica de Añiñir, que pertenece a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús de dicha comuna, compartiendo con hermanos que han sufrido la destrucción de su templo, pero que han mantenido una fe intacta y fortalecida. El cardenal los animó a seguir adelante, valoró la fuerza y perseverancia de la comunidad, y les recordó que “la esperanza se construye desde la fe vivida en comunidad, incluso en medio de las pruebas”.
En el ámbito académico, participó en varios conversatorios, entre ellos con la Facultad de Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Temuco, donde reflexionó junto académicos sobre los desafíos actuales para la paz y el diálogo interreligioso. Fue un espacio enriquecedor que permitió un intercambio franco y profundo sobre la misión de la Iglesia en contextos de diversidad cultural.
Momentos que fueron también ocasión para compartir experiencias y reflexionar sobre el papel de la Iglesia en la construcción de la paz.
Tuvimos la oportunidad de conversar con él y conocer de cerca su visión, sus recuerdos junto al Papa Francisco y su llamado urgente a la fraternidad.
Cardenal, ¿cómo ha vivido su visita a la diócesis San José de Temuco y su participación en el Congreso Internacional Caminos de Paz?
Ha sido una experiencia profundamente enriquecedora. He encontrado una Iglesia viva, que busca construir puentes entre personas de distintas culturas y credos. El congreso es un signo concreto de que, incluso en medio de tensiones, es posible reunirnos para escucharnos y aprender unos de otros. Aquí he visto esperanza.
Usted fue el último cardenal creado por el Papa Francisco y lo acompañó en viajes a 19 países. ¿Qué experiencias lo han marcado más de ese tiempo junto a él?
Viajar con el Santo Padre ha sido una escuela de humanidad y Evangelio. En cada país, él se detenía a escuchar a las personas, incluso a las más olvidadas. Me enseñó que la diplomacia de la Iglesia se construye primero con los oídos y el corazón, antes que con las palabras. Él siempre decía: “Escuchar es el primer paso hacia la paz”.
En varias ocasiones ha mencionado el testamento espiritual del Papa Francisco, donde él ofrece su sufrimiento por la paz y la fraternidad. ¿Qué significa para usted este gesto?
Es un testimonio de fe y entrega que no podemos pasar por alto. El Papa ha ofrecido sus dolores y limitaciones por el bien de la humanidad, especialmente por la paz en el mundo. Es un llamado a que también nosotros ofrezcamos lo que somos y tenemos para construir un mundo más fraterno.
¿Cuál es, en su opinión, el mensaje más potente que quiere dejar en esta visita?
Que la paz no es un sueño lejano, sino un camino que debemos recorrer juntos. No es tarea de unos pocos líderes, sino compromiso de todos. La paz se construye con gestos concretos, con perdón, con respeto mutuo. Y para eso, el diálogo lo es todo.
Cuando habla de diálogo, ¿a qué se refiere exactamente?
No hablo solo de hablar. El diálogo verdadero implica escuchar con atención, comprender las heridas y preocupaciones del otro, y buscar juntos soluciones. El diálogo requiere paciencia y humildad. Como decía el Papa Francisco, “es mejor perder una discusión que perder a un hermano”.
¿Qué responsabilidad tenemos como creyentes y ciudadanos en este llamado a la paz?
Una enorme responsabilidad. No podemos esperar que la paz venga de arriba como un decreto; debemos trabajarla desde abajo, en nuestras familias, comunidades, y en el trato cotidiano. Si cada uno pone su granito de arena, el mundo cambia. El deseo del Papa León XIV y el mío, es que cada persona tome la paz como un compromiso personal, desde el corazón, y que trabajemos juntos sin cansarnos.
¿Cuál sería su palabra final para los fieles de la diócesis y para todos quienes buscan la paz?
No dejen de dialogar, incluso cuando parezca difícil, sigan buscando el entendimiento. La paz no se construye con armas ni con gritos, sino con manos tendidas y corazones abiertos. Y recuerden: el diálogo lo es todo.
La Diócesis San José de Temuco agradece profundamente la visita y la cercanía del cardenal Koovakad con todas las personas, en este año en que celebra su centenario, siendo un testimonio vivo de que el diálogo, la fe y la fraternidad son los pilares sobre los que podemos construir caminos de paz duraderos.















