Durante los días 17 y 18 de agosto, la Diócesis de Temuco recibió la visita de Catherine Mella, encargada del Programa de Medio Ambiente, Gestión de Riesgos y Emergencias de Caritas Chile, en el contexto de la emergencia provocada por los recientes eventos climáticos que han afectado a distintas comunas de La Araucanía.
La visita tuvo como principal objetivo acompañar y fortalecer el trabajo que la Diócesis, a través de su Pastoral Social, está desarrollando junto a las comunidades afectadas, entregando orientación técnica, herramientas para la gestión de la emergencia y criterios para una adecuada focalización de los recursos disponibles.
La presencia de Caritas Chile permitió poner sobre la mesa la necesidad de comprender las emergencias desde una perspectiva integral, considerando no solo los daños materiales provocados por los eventos climáticos, sino también las condiciones particulares en que se encuentran las familias, sus niveles de vulnerabilidad y las capacidades que existen en cada territorio para enfrentar y recuperarse de estas situaciones.
Durante la primera jornada, sostuvo una reunión con nuestro Obispo, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, instancia en la que se abordó la situación que viven las familias afectadas y las acciones que, como Iglesia, se están impulsando para acompañarlas. En este encuentro se destacó especialmente el rol de la Iglesia como una institución cercana al territorio, capaz de conocer las realidades de las comunidades y mantener un vínculo permanente con las personas que requieren apoyo.
“Ha sido muy importante poder venir a acompañar a la Diócesis de Temuco en este proceso de emergencia. Desde Caritas Chile buscamos no solamente responder cuando ocurre una situación crítica, sino también fortalecer las capacidades de las diócesis para que puedan enfrentar de mejor manera estas emergencias y acompañar a las comunidades durante todo el proceso”, señaló Catherine Mella.
En el marco de la agenda de trabajo, también se realizó una reunión con el Director Regional de SENAPRED, fortaleciendo la articulación entre los distintos actores que participan en la respuesta a la emergencia. Esta coordinación resulta fundamental para evitar esfuerzos aislados, compartir información sobre las necesidades existentes y avanzar hacia una respuesta que considere las características y prioridades de cada territorio.
“Una emergencia requiere coordinación. Es muy importante que la Iglesia pueda estar articulada con los organismos públicos, con SENAPRED y con las distintas instituciones que están trabajando en el territorio. Cuando logramos compartir información y tener claridad respecto de cuáles son las necesidades, podemos hacer que la ayuda llegue de una manera más pertinente y oportuna a las familias”, explicó Mella.
Durante la jornada también se tomó contacto con distintas parroquias para coordinar el retiro y posterior distribución de las donaciones reunidas gracias a la solidaridad de las comunidades. En este ámbito, Caritas Chile entregó orientaciones respecto de la importancia de organizar y registrar adecuadamente los aportes, de manera que estos puedan responder efectivamente a las necesidades identificadas en terreno.
Resaltó que la solidaridad que surge espontáneamente frente a una emergencia constituye una fortaleza de las comunidades, pero debe ir acompañada de organización y planificación.
“En estos momentos vemos una enorme disposición de las comunidades a ayudar, y eso es muy valioso. Pero también es necesario que esa solidaridad pueda canalizarse de manera ordenada, porque no todas las familias tienen las mismas necesidades. La ayuda más efectiva es aquella que responde a lo que las personas realmente requieren en ese momento y que considera también el proceso de recuperación que viene posteriormente”, afirmó.
Conocer la realidad en terreno
El martes 18, se trasladó hasta la comuna de Carahue, junto a la delegada episcopal para la pastoral social, Carolina Chacón Romero, una de las zonas afectadas por los recientes eventos climáticos, con el propósito de conocer directamente la situación de las familias y observar las condiciones del territorio.
En la comuna se desarrolló una reunión con parte del equipo de la Pastoral Social, instancia en la que se trabajó en la identificación y focalización de las familias afectadas, considerando tanto el número de hogares que requieren apoyo como las necesidades más urgentes que han surgido a raíz de la emergencia.
El trabajo en terreno permitió reconocer que la afectación no se limita únicamente a los daños visibles. Junto con las pérdidas o deterioros materiales, existen familias que enfrentan dificultades para recuperar sus condiciones habituales de vida, acceder a determinados servicios o resolver necesidades básicas, lo que hace indispensable contar con información actualizada y una mirada que permita priorizar adecuadamente los recursos.
“Estar en terreno es fundamental. Una cosa es recibir información sobre una emergencia y otra muy distinta es conocer directamente el territorio, conversar con quienes están trabajando ahí y entender cómo esta situación está afectando a las familias. En Carahue pudimos ver la importancia de contar con información precisa para poder definir a quiénes vamos a apoyar, qué necesitan y cuál es la forma más adecuada de hacerlo”, comentó Catherine.
La visita también permitió relevar el importante papel que cumplen las parroquias y las comunidades locales en situaciones de emergencia. Su presencia permanente en los territorios facilita la identificación de las familias que requieren ayuda y permite establecer vínculos de confianza que son especialmente relevantes en contextos de crisis.
“Las comunidades y las parroquias tienen un conocimiento del territorio que es muy valioso. Ellas saben quiénes son las familias que están pasando por una situación más compleja, conocen sus historias y pueden identificar necesidades que quizás no aparecen en los primeros catastros. Por eso, fortalecer ese trabajo local es también fortalecer la respuesta frente a una emergencia”, agregó Mella.
Prepararse para las próximas emergencias
Uno de los principales énfasis de la visita de Caritas Chile estuvo puesto en que la respuesta a la emergencia actual debe transformarse también en una oportunidad para fortalecer las capacidades de prevención y preparación de la Diócesis.
Los eventos climáticos que han afectado a la región muestran la importancia de que las comunidades cuenten con herramientas y protocolos que permitan actuar de manera rápida y coordinada ante futuras situaciones. Esto implica avanzar en la identificación de riesgos, fortalecer los canales de comunicación, definir responsabilidades y mantener una relación permanente con los organismos que forman parte del sistema de gestión de riesgos y desastres.
“Cada emergencia también nos deja aprendizajes. Lo que estamos viviendo hoy nos tiene que ayudar a preguntarnos cómo podemos estar mejor preparados para la próxima situación. La gestión de riesgos no comienza cuando ocurre la emergencia; comienza antes, preparando a las comunidades, identificando sus vulnerabilidades y fortaleciendo sus capacidades de respuesta”, enfatizó Catherine.
En este sentido, la profesional de Caritas Chile valoró el trabajo que está realizando la Diócesis de Temuco y destacó la disposición de sus equipos para avanzar en una respuesta organizada y con presencia territorial.
“Vemos un equipo comprometido, con mucha disposición y con una fuerte vocación de servicio. El desafío ahora es seguir fortaleciendo ese trabajo, sistematizar lo aprendido y generar herramientas que permitan que esta capacidad permanezca en el tiempo. La idea es que la Diócesis no solamente pueda responder a esta emergencia, sino que quede mejor preparada para las que puedan venir”, sostuvo.
Desde la Pastoral Social de la Diócesis de Temuco se continuará trabajando en la recopilación y actualización de información sobre las familias afectadas, la coordinación de las donaciones recibidas y la definición de criterios que permitan orientar la ayuda de manera responsable, transparente y oportuna.













