Diócesis de Temuco

Celebración Vigilia de Armas del Ejército en la Catedral de Temuco

En un atardecer cargado de simbolismo y profundo sentido patriótico, el martes 8 de junio se realizó la solemne Vigilia de Armas en el Templo Catedral, celebración que contó con la asistencia de autoridades civiles y militares, entre ellas el delegado presidencial, don Eduardo Abdala Abarzúa; el General Jefe de la Novena Zona Policial de Carabineros, don Patricio Yáñez Nahuelhuaique; el Coronel del Ejército, Comandante del Destacamento de Montana N°8 Tucapel, don Julio Romero Caballero y contó con la participación de oficiales, clases y soldados conscriptos del Destacamento de Montaña Nº 8 Tucapel.

La vigilia, se inició con el ingreso del Estandarte de Combate del Destacamento, acompañado por la Banda Instrumental, quienes solemnemente marcharon hasta el interior de la Catedral para dar inicio a esta emotiva celebración.

En esta ocasión, el capellán evangélico del Destacamento elevó una oración por los jóvenes soldados, invocando la protección de Dios sobre ellos y pidiendo fortaleza espiritual para asumir con responsabilidad su vocación militar.

Posteriormente, se celebró la Santa Misa, donde se proclamó la Palabra de Dios y se reflexionó sobre el llamado al servicio, al deber y al amor por la patria, celebración que presidió el Vicario Judicial y Canciller, Pbro. Carlos Hernández Cordero.

LITURGIA DE LA PALABRA

Tras la Primera Lectura y Salmo Responsorial, el toque de los Dispersos se hizo presente como signo de recogimiento y solemnidad, anunciando la Buena Noticia según san Mateo, en un ambiente de profundo respeto y recogimiento.

Durante la celebración, el presbítero Carlos Hernández Cordero dirigió unas sentidas palabras que invitaron a renovar el espíritu y fortalecer la fe de quienes han elegido el camino del servicio a Chile.

El Canciller, tras dirigirse a las autoridades y fieles presentes congregados, expresó los saludos del obispo diocesano, “Quien les habla en esta ocasión, es el vicario judicial y canciller de la diócesis y me han dedicado esta importante tarea, nuestro obispo Jorge Concha Cayuqueo,  me ha pedido encarecidamente que les transmita su saludo más afectuoso y bendición, monseñor  Jorge Concha, está unido fraternalmente a esta celebración y por razones de otros servicios no puede presidir”.

Comenzó señalando que este encuentro es una oportunidad para fortalecer el espíritu y renovar la fe, destacando que la Palabra de Dios proclamada en esta liturgia ofrece luces especiales para animar el compromiso al servicio de la Patria, “Es un momento sagrado para el encuentro con Dios que ilumina y guía cada paso de nuestra vida y de manera particular la vocación militar que ustedes han abrazado”, expresó.

Refiriéndose a la primera lectura del libro del Génesis, el padre Hernández recordó el enigmático y transformador encuentro de Jacob con Dios, una lucha en la noche que termina en bendición. “Este pasaje nos habla de la fortaleza que surge de la confrontación con lo divino”, expresó, haciendo un paralelo con el camino de los soldados, muchas veces marcados por la incertidumbre y los desafíos. “Las heridas pueden transformarse en marcas de bendición para ustedes, soldados”, afirmó con fuerza, ” La historia de Jacob nos recuerda que incluso en la lucha, en la dificultad, Dios está presente y en esa presencia que a veces puede parecer una pugna está la transformación, el cambio de nombre, el nuevo propósito, no teman enfrentar sus batallas pues en ellas, si se mantienen firmes  encontrarán la bendición de Dios”, ahondó. 

Luego, comentó el Salmo responsorial, del Salmo 16, en el que se proclama la confianza en la protección divina. Invitó a los presentes a vivir su vocación con los ojos abiertos al horizonte, mirando al frente y discerniendo las amenazas, pero también con la mirada elevada hacia Dios, contemplando su rostro, confiando en que Él es su verdadero refugio, planteó que:”Como soldados su misión les exige al mundo, mirar al frente estar alertas, discernir amenazas pero este salmo los invita a levantar la mirada más allá de lo visible, a contemplar el rostro del Señor, es en esa contemplación donde encontrarán la verdadera paz y la seguridad”.

Finalmente, reflexionó sobre el Evangelio según San Mateo, que presenta a Jesús sanando, liberando y compadeciéndose de la multitud. Señaló que este Evangelio nos llama al servicio y a la compasión. Jesús no solo sana cuerpos, ve las necesidades profundas de su pueblo, dijo, subrayando que también los soldados están llamados a ser esos trabajadores que el Señor necesita, hombres y mujeres que protejan, cuiden y estén atentos a los más vulnerables, como ovejas sin pastor. Profundizando sus palabras en que ” La fe, hermanos y hermanas no es ajena a su vocación militar. Al contrario, la ilumina y la enriquece en el encuentro transformador con Dios como Jacob en la contemplación de su rostro protector, como el salmista y en la preocupación activa con el pueblo  como Jesús, encontrarán la fuerza y el propósito para sus vidas y para su servicio”.

El Vicario concluyó su homilía pidiendo que esta vigilia sea para cada soldado un momento de profunda oración y discernimiento y que el compromiso con la Patria se renueve desde la convicción profunda de que Dios los llama y los acompaña.

Al finalizar sus palabras, los soldados recibieron con solemnidad la bendición de los juramentados.

EL JURAMENTO A LA BANDERA

Ha tenido siempre raíces en la Divinidad, los hombres de todos los tiempos han  invocado a Dios como testigo de sus promesas o juramentos para demostrar su veracidad.

Una de las tradiciones más significativas para el soldado o guerrero medieval, era su admisión a las armas, o en el caso de los nobles, el ser armado caballero.

Es en esta tradición, donde tienen sus orígenes este Juramento. La iniciación en las armas era precedida de un tiempo de oración, penitencia, meditación y ayuno, es la que se denomina la Vigilia de Armas.

La unión de la Virgen con la Bendición de la Bandera del Ejército y la entrega del Bastón de Mando del Mariscal, es un todo que compromete dicho juramento. Allí está el fundamento del primer juramento de los soldados de nuestra Patria.

El Juramento, es el gran momento en que el soldado se entrega a su pueblo, para servirlo por sobre el interés material, incluso con la disposición personal de dar la vida si es necesario.