Diócesis de Temuco

COMIN realiza jornada de formación para animadores de las Comunidades Eclesiales de Base

En el marco del proceso formativo desarrollado durante el año por el COMIN, el miércoles 14 de octubre se llevó a cabo una nueva jornada de formación dirigida a animadores y animadoras de las Comunidades Eclesiales de Base. La actividad tuvo lugar en dependencias del Obispado de Temuco y contó con la participación de 12 personas.

La jornada se caracterizó por la activa participación de los asistentes y permitió destacar, de manera especial, la valiosa labor de las mujeres líderes que, día a día, asumen con dedicación y compromiso el servicio pastoral en sus respectivas comunidades.

Este proceso formativo busca entregar herramientas teológicas y pastorales a los animadores laicos, quienes desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento de las personas y en la dinamización de la vida eclesial desde las bases.

La Palabra de Dios en el centro de la vida comunitaria

En esta oportunidad, la jornada contó con la participación de la teóloga Gwendolyn Araya, quien guió la reflexión en torno al tema “La Palabra de Dios en el centro del ser y quehacer de las CEB”.

Durante el taller, se destacó que la Sagrada Escritura es el corazón que impulsa la acción cotidiana, la fraternidad y la vida de fe en las comunidades y sectores parroquiales. En este contexto, el objetivo principal fue profundizar en una forma de oración personal y comunitaria centrada en la Palabra de Dios, promoviendo prácticas como la Lectio Divina, que contribuyen a fortalecer una fe vivida y compartida.

Desde la organización valoraron el compromiso y el entusiasmo de quienes participaron en la instancia formativa. “Ha sido una jornada de mucho aprendizaje y fraternidad. Destacamos enormemente el entusiasmo de nuestras mujeres líderes y de cada animador que, a pesar de sus ocupaciones diarias y esfuerzos personales, dice presente para capacitarse y servir mejor a sus hermanos”, señalaron.

Al finalizar el encuentro, los participantes expresaron su gratitud por estos espacios de formación y fraternidad, y renovaron su compromiso de poner en práctica lo aprendido en sus respectivas comunidades, manteniendo la Palabra de Dios como guía permanente en el caminar pastoral de la diócesis.