Agentes pastorales de los cinco decanatos se reunieron para renovar su compromiso con el servicio
Con una jornada de encuentro, formación, oración y fraternidad, la Diócesis de Temuco dio inicio al Mes de la Solidaridad, reuniendo a representantes de las Pastorales Sociales de las parroquias de los cinco decanatos: Angol, Victoria, Imperial, Temuco Norte y Temuco Sur. La instancia permitió fortalecer el trabajo colaborativo entre las comunidades y renovar el compromiso de la Iglesia con quienes más necesitan cercanía, acompañamiento y esperanza.
La actividad se desarrolló en dependencias del Obispado de Temuco y comenzó con un momento de acogida y oración, inspirado en la vida y el legado de san Alberto Hurtado, cuya figura continúa siendo un referente para la Iglesia chilena en la promoción de la justicia social, la dignidad humana y el servicio solidario. Posteriormente, los participantes compartieron un desayuno fraterno, favoreciendo el encuentro y el intercambio de experiencias entre agentes pastorales provenientes de distintas realidades de la diócesis.
Formación para fortalecer una Iglesia que sale al encuentro
Uno de los momentos centrales de la jornada fue el espacio formativo titulado “Una Iglesia que sale al encuentro: servir con esperanza en nuestras comunidades”, orientado a profundizar en la misión de la Pastoral Social como expresión concreta del Evangelio y del compromiso de la Iglesia con los más vulnerables.
A partir de la reflexión de la Palabra de Dios y de la enseñanza social de la Iglesia, los participantes fueron invitados a reconocer los desafíos que enfrentan actualmente sus comunidades, reafirmando que la caridad cristiana no se limita a la asistencia, sino que busca promover la dignidad integral de las personas y fortalecer los vínculos comunitarios.
Como parte de la formación se realizó la dinámica participativa “Los rostros de nuestra comunidad”, instancia en la que los asistentes dialogaron sobre las diversas realidades sociales presentes en los territorios parroquiales. En este espacio se identificaron situaciones de pobreza, soledad, enfermedad, migración, exclusión y vulnerabilidad, pero también múltiples signos de esperanza que nacen del compromiso cotidiano de quienes sirven en las pastorales sociales.
El trabajo en grupos permitió compartir experiencias y buenas prácticas, fortaleciendo la comunión entre los equipos y proyectando acciones concretas para vivir el Mes de la Solidaridad desde cada comunidad parroquial. Los participantes coincidieron en la importancia de continuar promoviendo una Iglesia cercana, capaz de escuchar, acompañar y responder a las necesidades de las personas con espíritu evangélico.
Envío misionero e inicio oficial del Mes de la Solidaridad
Como signo del compromiso asumido, cada agente pastoral recibió un envío misionero, expresando públicamente su disposición a vivir este tiempo fortaleciendo el servicio en sus respectivas comunidades. Este gesto simbolizó el llamado a ser testigos del amor de Cristo mediante acciones concretas de solidaridad, especialmente con quienes atraviesan situaciones de mayor fragilidad.
La jornada concluyó con la celebración de la Santa Misa en la Catedral de Temuco, presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, acompañado por sacerdotes y diáconos. Con esta Eucaristía se dio inicio oficial al Mes de la Solidaridad en la diócesis.
Durante la celebración, el obispo invitó a toda la comunidad diocesana a renovar su compromiso con el servicio al prójimo, recordando que la solidaridad nace del encuentro con Cristo y se expresa en el amor concreto hacia los demás. Inspirados en las palabras de Jesús: “El Hijo del Hombre no ha venido a ser servido, sino a servir” (Mt 20,28), animó a los fieles a ser signos de esperanza en medio de las dificultades que viven tantas personas y familias.
La Eucaristía estuvo acompañada por los cantos de los Misioneros Catequistas de Boroa, quienes, con un repertorio lleno de alegría y profunda espiritualidad, animaron la celebración litúrgica y favorecieron un clima de oración y participación de toda la asamblea. Al término de la Santa Misa, la Tuna de la Universidad de La Frontera ofreció un emotivo momento musical, interpretando diversas canciones que fueron acogidas con entusiasmo por los asistentes. Como broche final, junto a toda la comunidad presente, dedicaron un canto a la Virgen del Carmen, encomendando a su protección el caminar de la Iglesia diocesana y el compromiso solidario de sus comunidades.
Con este encuentro, la Diócesis de Temuco reafirma su compromiso de seguir fortaleciendo la Pastoral Social como una expresión viva de la misión evangelizadora de la Iglesia, promoviendo comunidades más fraternas, solidarias y comprometidas con el bien común. El inicio del Mes de la Solidaridad representa una nueva oportunidad para renovar la vocación de servicio, poniendo en el centro a las personas más vulnerables y haciendo visible, a través de gestos concretos, el amor misericordioso de Dios.


















































