El domingo 21 de diciembre, a las 17:00 horas, en el Templo Catedral de Temuco, se celebró la Santa Misa para orar por Venezuela, por la paz, la unidad y el pueblo venezolano, en medio del complejo proceso que atraviesa su país.
La Eucaristía fue presidida por el obispo diocesano, junto al padre Rodrigo Aguilar Gómez, párroco de Labranza y el sacerdote venezolano Ronny Guedez, párroco del Sagrado Corazón de Jesús de Victoria.
La celebración reunió a cerca de una treintena de hermanos y hermanas venezolanos residentes en la ciudad, quienes acudieron con profunda fe y esperanza para encomendar al Señor a sus familias, tanto a quienes permanecen en su tierra natal como a quienes hoy viven fuera de ella.
En su homilía, el obispo elevó una especial súplica por Venezuela, pidiendo al Señor el don de la paz, la reconciliación y la unidad entre su pueblo. A la luz del Evangelio correspondiente a este cuarto domingo de Adviento, invitó a los presentes a no perder la esperanza, a confiar en Dios y a mantenerse firmes en la fe, recordando que este tiempo de espera prepara el corazón para el nacimiento del Niño Dios, fuente de toda esperanza.
Dirigiéndose especialmente a la comunidad venezolana, el pastor diocesano expresó su cercanía y oración, animándolos a vivir este Adviento con fe, a cuidar la unidad entre todos y a mantener viva la esperanza, aun en medio del dolor de la distancia y la incertidumbre. Asimismo, pidió al Señor que los acompañe en esta Navidad, bendiga a sus familias y fortalezca a quienes permanecen en su patria y a quienes han debido partir.
Durante la celebración, algunos fieles compartieron emotivos testimonios sobre el camino recorrido, el sufrimiento vivido y la esperanza de poder algún día regresar a una Venezuela en paz. También manifestaron palabras de profundo agradecimiento a la ciudad de Temuco y a las familias chilenas que los han acogido con cariño, solidaridad y fraternidad.
Por su parte, el padre Ronny Guedez, sacerdote venezolano, agradeció esta significativa celebración de oración y encuentro, destacando el apoyo permanente de la Iglesia hacia las familias migrantes y la acogida que se les brinda dentro de la comunidad eclesial.
Al finalizar la Eucaristía, en un momento cargado de emoción y esperanza, los venezolanos entonaron alegres villancicos y, posteriormente, parte de su himno nacional, gesto que conmovió profundamente a los presentes y culminó esta celebración de fe, unidad y esperanza en el camino hacia la Navidad.
Cabe señalar, que las imágenes de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, (advocación Mariana de devoción en la Región Occidental de Venezuela específicamente del Estado Zulia y de origen de la ciudad de Maracaibo pero con devoción expandida en toda la nación); San José Gregorio Hernández Cisneros, médico de los pobres y de Santa María Carmen Rendiles Martínez, acompañaron la Eucaristía.

















