Diócesis de Temuco

Inmaculada Concepción de María

Cada 8 de diciembre contemplamos el misterio luminoso de la Inmaculada Concepción, por el que Dios preparó en María un corazón plenamente dispuesto a su gracia. Ella es, como proclama el ángel en el Evangelio, “llena de gracia” (Lc 1,28), la mujer elegida para ser Madre del Salvador y signo de esperanza para toda la humanidad. En su sí humilde y generoso resplandece la confianza absoluta en Dios: “Que se haga en mí lo que tú dices” (Lc 1,38). En esta respuesta encontramos la belleza profunda de la maternidad vivida como disponibilidad y acogida del plan divino. Nos comunica lo que Dios quiere hacer en y con nosotros y también cómo nosotros podemos responder a la invitación de Dios, porque María nos representa. 

Miles de peregrinos llegarán nuevamente a nuestros santuarios para agradecer y pedir la intercesión de la Madre del Señor. Cada paso será un acto de fe en aquella que, como nos recuerda el Evangelio, “conservaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón” (Lc 2,19), no cerrada en sí misma como una caja herméticamente cerrada, sino como una fuente de amor, de luz y de esperanza para compartirla permanentemente. Es así que María acompaña el caminar de los creyentes en su Hijo como Madre solícita, madre que ama y por eso nunca abandona a los hijos que el mismo Señor le ha dado.

El Papa Francisco nos ha dicho que en María “la ternura de Dios se hace cercana”. La Iglesia encuentra en ella su auxilio y su consuelo permanente. Con esa misma confianza ponemos bajo su intercesión a nuestra patria y a nuestra región de La Araucanía. Que su intercesión en estos días, en especial en el próximo proceso eleccionario, fortalezca el mejor espíritu y una auténtica búsqueda del bien común.

A María le decimos: “Enséñanos a detenernos contigo junto a las infinitas cruces donde tu Hijo sigue crucificado; a vivir y dar testimonio del amor cristiano acogiendo en cada hombre a un hermano” (Papa Léon XIV).

Mons. Jorge Concha Cayuqueo,Obispo Diócesis San José de Temuco