Diócesis de Temuco

La CASEN 2024, una interpelación “No te olvides de los pobres” 

Durante esta semana el Gobierno ha difundido los resultados de la Encuesta de caracterización socioeconómica nacional-CASEN 2024, que mide la situación promedio de los ingresos que han obtenido los chilenos durante los últimos dos años y los compara con la medición del tramo anterior, que correspondió al 2022. La noticia es que, en general, hay una disminución importante de la pobreza en el país, lo que no es menor, porque se ha ido saliendo del rezago económico provocado por la pandemia, que inmovilizó económicamente a muchas familias; por lo mismo, la mejoría que se contempla en los indicadores, es una “buena noticia”. Pero la encuesta en su análisis más profundo respecto de la pobreza y los pobres, nos da cuenta de que hay hermanos y hermanas que permanecen en un profundo rezago. Son menos, pero los hay, y de ello debemos ocuparnos todos. 

En la categoría “pobreza multidimensional”, se revisa con más acuciosidad los aspectos sociales afectados como consecuencia de la carencia de ingresos, y agrega un nuevo indicador denominado “pobreza severa”, cuya medición es el resultado de la sumatoria incidental de la pobreza, provocada por ingreso monetario, más sus efectos sociales en la familia. Este dato nos habla de inequidades que existen en el país. Quienes se ubican en este último rango, deben ser sujeto de nuevas y creativas políticas públicas, así como de la redistribución equitativa de los recursos fiscales. Como Obispo en La Araucanía, me preocupa y ocupa esta situación ¡continuamos siendo la región más pobre del país !. Ello afecta a distintos grupos sociales, que sumados todos, reflejan que hay inequidades profundas, brechas difíciles de superar. Los pobres están entre niños y adolescentes, nuestro futuro; entre los adultos mayores, fuente de experiencia; entre las mujeres, constructoras de esperanza; el pueblo mapuche, eje de nuestra identidad regional. Para la Iglesia los pobres son más que una categoría y un número, son los que tienen hambre, los enfermos, los abandonados, los que no tienen un trabajo justo, los “descartados” del Papa Francisco, que viven a la deriva esperando compasión, generosidad, solidaridad y espacio en una sociedad que puede optar también por ellos.

El resultado de este instrumento debe ser un motivo de inspiración y llamado a todas las autoridades y servidores de los poderes del Estado, por cierto, también para cada uno de nosotros, particularmente para quienes generan empleo y riquezas. El desafío actual es poner la creatividad al servicio de políticas públicas más eficientes, que no perpetúen el asistencialismo, aunque en momentos es muy necesario para corregir inequidades. Pero salir de la pobreza no es solo cuestión de dinero, es dignidad, es esperanza, es recuperar el valor de la vida propia y ajena. 

El Papa León XIV, en su primera exhortación Apostólica “DILEXI TE”, sobre el amor hacia los pobres, nos ilumina y recuerda que, “los pobres no están por casualidad o por un ciego y amargo destino. Menos aún la pobreza, para la mayor parte de ellos, es una elección”. También nos invita a reflexionar sobre lo que significa compartir los bienes: «Lo que das al pobre no es tuyo, es suyo. Porque te has apropiado de lo que fue dado para uso común». Que este domingo en que se conmemora el Bautismo del Señor, sea muy bendecido para todos.

Mons. Jorge Concha Cayuqueo,Obispo Diócesis San José de Temuco