Con profunda emoción, fe agradecida y una esperanza que se mantiene firme en el tiempo, el domingo 8 de marzo la comunidad del sector rural California, perteneciente a la parroquia de San Francisco de Asís de Selva Oscura, vivió una jornada llena de significado al celebrar la bendición de la reconstrucción de su capilla Nuestra Señora de los Rayos. Este templo vuelve a levantarse como un signo visible de la fe de un pueblo que, aun frente a las dificultades, no ha dejado de confiar en Dios ni de caminar unido.
La reconstrucción de esta capilla ha sido fruto del esfuerzo compartido, del compromiso generoso y del trabajo perseverante de muchas personas que, con dedicación y espíritu comunitario, hicieron posible que este lugar de oración volviera a abrir sus puertas.
Un signo de fe que se levanta nuevamente
La celebración fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, quien bendijo el altar y a toda la comunidad reunida. En su homilía, el pastor diocesano invitó a contemplar esta reconstrucción como un signo de la presencia viva de Cristo en medio de su pueblo. Destacó que cuando una comunidad permanece unida en la fe, sostenida por la oración y el amor fraterno, es capaz de levantarse incluso en los momentos más difíciles.
Además, el obispo profundizó en el valor de la fe sencilla y perseverante que caracteriza a tantas comunidades rurales, recordando que cada esfuerzo realizado para reconstruir la capilla es también expresión concreta de una esperanza que no se apaga y de una comunidad que sigue confiando en el Señor.
Gratitud a quienes hicieron posible esta obra
La Eucaristía fue concelebrada por el padre Patricio Gutiérrez, párroco de Selva Oscura, quien manifestó su profunda alegría por este momento tan significativo para la comunidad. En sus palabras destacó el espíritu solidario, el compromiso y la capacidad de organización de los vecinos, subrayando que la reconstrucción ha sido posible gracias a la colaboración de muchas personas de buena voluntad.
De manera especial expresó su gratitud al señor Ignacio Calderón, quien colaboró en la gestión del proceso de construcción, así como también a las parroquias San Francisco de Sales y la parroquia Inmaculada Concepción, ambas de la comuna de Vitacura, cuyo generoso apoyo permitió avanzar en esta obra que hoy beneficia a toda la comunidad, comunidades que en el mes de agosto destinaron la campaña solidaria para ayudar a esta reconstrucción.
También concelebraron el vicario pastoral, padre Rodrigo Aguilar Gómez y el párroco del Sagrado Corazón de Jesús de la comuna de Victoria, padre Ronny Guédez, quienes se unieron con alegría a esta celebración que marca un nuevo comienzo para la vida pastoral de este sector rural.
Una comunidad que celebra con esperanza
Al finalizar la celebración, la animadora de la comunidad, señora Eliana Muñoz, compartió palabras sencillas pero profundamente sentidas, en las que expresó la gratitud y la alegría de todos los vecinos. Con emoción destacó que esta reconstrucción ha sido posible gracias a la fe, al esfuerzo compartido y al amor por la comunidad, valores que han permitido devolver a este lugar un espacio sagrado donde las familias pueden volver a reunirse para orar, celebrar la fe y fortalecer la esperanza.
























