Diócesis de Temuco

Más de 150 agentes pastorales profundizaron en la neurodiversidad como don para la comunidad de fe

Una jornada de formación para responder a los desafíos de una Iglesia sin exclusiones

Con una significativa participación de más de 150 agentes pastorales provenientes de las distintas parroquias y comunidades de la Diócesis San José de Temuco, se desarrolló el Congreso de la Escuela de Invierno, organizado por el Equipo de Formación Diocesana. La jornada, realizada el sábado 11 de julio en dependencias de la Universidad Católica de Temuco, se transformó en un espacio privilegiado de reflexión, diálogo y aprendizaje en torno al tema “Una Iglesia para todos y todas: la neurodiversidad como don para la comunidad de fe”.

El encuentro respondió al llamado permanente de la Iglesia a crecer en una pastoral cada vez más inclusiva, donde cada persona pueda sentirse acogida, valorada y protagonista de la vida eclesial, reconociendo que la diversidad de dones enriquece el caminar de todo el Pueblo de Dios.

La primera exposición estuvo a cargo de Valentina Saldivia Díaz, fonoaudióloga, integrante de la Comisión Nacional de Catequesis de la Conferencia Episcopal de Chile y catequista de la Diócesis de Osorno, quien presentó la ponencia “Más allá de la acogida: una Iglesia que aprende y crece desde la experiencia de fe de las personas neurodivergentes”.

Durante su intervención, invitó a mirar la neurodiversidad desde una perspectiva evangélica, inspirada en la actitud acogedora de Jesús.

“Hablar de neurodivergencia en la Iglesia es preguntarnos cómo vivimos realmente el Evangelio. Jesús llamó a todos sin excepción y constantemente nos invita a salir de nuestras seguridades para encontrarnos con quienes muchas veces permanecen al margen. La neurodiversidad no es un problema que resolver, sino un don que nos desafía a crecer como comunidad cristiana”, expresó la relatora.

Asimismo, destacó que las Orientaciones Pastorales de la Diócesis San José de Temuco ofrecen un marco inspirador para este desafío, al invitar a salir de los propios esquemas y acercarse a quienes hoy están más alejados de las prácticas eclesiales.

“Las personas neurodivergentes no son solamente destinatarias de nuestra acción pastoral. Son parte viva del Cuerpo de Cristo y están llamadas, al igual que todos los bautizados, a ser protagonistas de la misión de la Iglesia. Eso implica revisar nuestras estructuras, nuestros procesos de catequesis y nuestras formas de participación para construir comunidades donde todos se sientan verdaderamente en casa”, añadió.

Posteriormente, la profesional profundizó en diversas orientaciones prácticas para favorecer una catequesis más acogedora e inclusiva, entregando herramientas concretas para comprender la neurodiversidad y acompañar mejor los procesos de fe. Tras la exposición, los participantes trabajaron en grupos, compartiendo experiencias y reflexionando sobre la aplicación de estos aprendizajes en sus respectivas comunidades.

Construir comunidades donde todos tengan un lugar

La jornada continuó con la presentación de Carola Lara, educadora diferencial, quien desarrolló la exposición “Neurodiversidad e inclusión: fundamentos y desafíos para nuestra práctica pastoral”, abordando los desafíos que enfrenta hoy la Iglesia para avanzar hacia comunidades cada vez más abiertas, accesibles y participativas.

El encuentro contó además con la presencia del vicario de pastoral, padre Rodrigo Aguilar Gómez, quien, junto con transmitir el saludo y la cercanía del obispo diocesano, destacó la importancia de abordar estas temáticas en el actual contexto pastoral.

En sus palabras, subrayó que la inclusión no constituye solamente una preocupación social, sino una expresión concreta del Evangelio y de la misión evangelizadora de la Iglesia, llamada a reflejar el amor de Cristo hacia todas las personas.

Una formación que impulsa la renovación pastoral de la diócesis

Al finalizar la jornada, el encargado diocesano de Formación, presbítero Jorge Gutiérrez, valoró el camino que la diócesis ha venido desarrollando en los últimos años mediante la Escuela de Verano e Invierno, destacando el compromiso de ofrecer instancias formativas que respondan a los desafíos actuales de la evangelización.

“Nos llena de alegría poder seguir aportando a la formación de nuestros agentes pastorales en temas tan relevantes como la inclusión y la neurodiversidad. Queremos que estos aprendizajes se reflejen en nuestras catequesis, en nuestros procesos pastorales y también en nuestras estructuras eclesiales, para que cada persona encuentre un lugar donde vivir y compartir su fe”, señaló.

El sacerdote recordó que esta corresponde a la cuarta versión de la Escuela de Formación, iniciativa que ha buscado ofrecer contenidos innovadores y pertinentes para la misión de la Iglesia.

“En los últimos años abordamos dos ciclos dedicados a la inteligencia artificial al servicio de la Iglesia y hoy damos un nuevo paso reflexionando sobre la neurodiversidad. Como Equipo de Formación queremos mantenernos atentos a los signos de los tiempos y ofrecer herramientas que fortalezcan la misión evangelizadora de nuestras comunidades.”

Asimismo, agradeció especialmente la disponibilidad y el aporte de las expositoras.

“Valentina Saldivia nos entregó herramientas muy concretas para mejorar nuestros procesos de acogida y catequesis, mientras que Carola Lara nos ayudó a profundizar en los desafíos pastorales que supone comprender la Iglesia como un solo Cuerpo de Cristo, donde cada miembro tiene un lugar insustituible. Hemos visto una participación muy activa, tanto en las exposiciones como en el trabajo grupal, y eso nos anima a seguir fortaleciendo estos espacios de formación.”

Finalmente, el presbítero invitó a las comunidades parroquiales a continuar participando en las próximas iniciativas formativas.

“Solo queda dar gracias a Dios y a todas las personas que hicieron posible esta jornada. Invitamos a nuestras parroquias y comunidades a seguir motivándose y participando en las futuras instancias que organizaremos como Equipo de Formación, porque una Iglesia que aprende también es una Iglesia que crece en comunión, servicio e inclusión.”