Una Iglesia viva que se proyecta con esperanza
Con una masiva y entusiasta participación, la Vicaría de Pastoral convocó el pasado sábado 21 de marzo al Trawun Encuentro Diocesano de Pastoral, como un espacio con un profundo significado en la cultura mapuche, caracterizado por el encuentro, el diálogo y la búsqueda de consensos en comunidad, promoviendo un estilo pastoral más participativo, respetuoso y enraizado en el territorio, significativa jornada que reunió a cerca de 250 agentes pastorales provenientes de las distintas parroquias, vicarías, áreas pastorales y fundaciones de la diócesis, se reunieron para compartir reflexiones, discernir en conjunto y proyectar el quehacer pastoral.
El encuentro se desarrolló en el Campus San Juan Pablo II de la Universidad Católica de Temuco, espacio de comunión, reflexión y proyección pastoral.
Desde las primeras horas de la mañana comenzaron a llegar las delegaciones de los cinco decanatos, quienes fueron recibidas en un ambiente de acogida fraterna que se vio reflejado en un desayuno compartido, signo concreto de la unidad que caracteriza a la Iglesia diocesana.
La jornada se inició con un profundo momento de oración que dio sentido y orientación a todo el trabajo del día. En un ambiente de recogimiento y silencio, los participantes dispusieron su corazón para abrirse a la acción de Dios, reconociendo la importancia de comenzar cada tarea bajo su guía.
Se invocó al Espíritu Santo con fe y esperanza, pidiendo su luz, sabiduría y discernimiento para cada uno de los desafíos que se presentan. Esta oración estuvo inspirada en un pasaje del libro del Apocalipsis.
En este contexto, el Vicario de Pastoral, padre Rodrigo Aguilar Gómez, entregó un cálido saludo de bienvenida, destacando el valor de reunirse como Iglesia viva y en camino.
En su intervención, el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, subrayó la relevancia de este tipo de encuentros, señalando que “son instancias profundamente necesarias para fortalecer la unidad como diócesis, como parroquias y como comunidad de fe”, invitando a vivir la jornada con apertura al Espíritu Santo, en un clima de fraternidad, amistad y disponibilidad al mensaje de Jesucristo.
IGLESIA EN SALIDA Y AL SERVICIO DE TODOS
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la presentación de los desafíos pastorales para el presente año. El padre Rodrigo explicó el marco metodológico del encuentro, enmarcado en la vivencia del Año Jubilar y del Centenario, junto con el proceso de evaluación realizado en las parroquias.
En coherencia con las Orientaciones Pastorales del Centenario 2024 – 2028, se establece como una prioridad fundamental para el presente año el fortalecimiento de la familia, la niñez y la adolescencia. Este eje orientador guía de manera transversal las acciones pastorales, impulsando la creación y consolidación de espacios de acompañamiento, instancias de catequesis y el desarrollo de la pastoral juvenil, con el propósito de responder de forma integral a las necesidades formativas y espirituales de estas realidades.
Asimismo, se relevó la importancia de integrar diversas dimensiones como los pueblos originarios, el cuidado del medio ambiente, la atención a los adultos mayores, el rol de la mujer en la Iglesia y la dimensión social de la fe.
También se enfatizó la necesidad de potenciar la comunicación pastoral y de construir una auténtica cultura del encuentro, basada en el diálogo, la participación y el respeto por la dignidad de todas las personas.
Estos desafíos se enmarcan en un fuerte llamado a vivir una Iglesia centrada en la comunidad, la misión, la familia y la sinodalidad, proyectándose como una Iglesia en salida, cercana, participativa, inclusiva y comprometida con la evangelización.
DIÁLOGO, PARTICIPACIÓN Y CONSTRUCCIÓN CONJUNTA
La jornada continuó con un dinámico trabajo grupal animado por Fabiola Neira, del equipo de la vicaria pastoral junto a Claudio Palma, del equipo de formación de la diócesis, quienes guiaron la reflexión en torno a los desafíos prioritarios. Distribuidos en 30 mesas de trabajo, los participantes compartieron experiencias, dialogaron y propusieron ideas, reflejando la riqueza de las distintas realidades presentes en la diócesis.
CENTRO DE LA VIDA PASTORAL
Uno de los momentos más significativos de la jornada fue la celebración de la Santa Misa, presidida por el obispo diocesano. En su homilía, destacó la importancia de este encuentro como punto de partida del año pastoral, subrayando que la presencia de representantes de las 37 parroquias refleja una Iglesia unida y comprometida.
Asimismo, invitó a asumir con decisión las prioridades pastorales, fortaleciendo el servicio y la comunión entre las comunidades. Recordó también lo recibido durante el Año Jubilar y el Centenario, animando a traducir esa experiencia en acciones concretas de evangelización y servicio.
EL APORTE DE LAS FUNDACIONES Y ÁREAS PASTORALES
Durante la tarde, los participantes pudieron conocer en profundidad la labor que realizan diversas fundaciones y organismos diocesanos, como Afodegama, Caritas y la Fundación Instituto Indígena, junto con áreas como CALI, Catequesis y Comunicaciones.
Estas exposiciones permitieron visibilizar el amplio y valioso trabajo que la Iglesia desarrolla en múltiples ámbitos, destacando su compromiso con la promoción humana, la evangelización y el acompañamiento de las distintas realidades sociales.
UNA IGLESIA QUE CAMINA UNIDA Y CON ESPERANZA
Al finalizar la jornada, se realizó una evaluación general marcada por un profundo sentido de gratitud y esperanza. El padre Rodrigo destacó el clima de participación, diálogo y encuentro vivido durante el día, valorando especialmente la riqueza del trabajo compartido entre comunidades diversas.
Se resaltó el carácter sinodal del encuentro, donde se escuchó, se propuso y se soñó en conjunto el camino pastoral para este 2026, reafirmando el compromiso de seguir caminando como Iglesia diocesana.
Por su parte, el obispo agradeció la activa participación de los asistentes, destacando el entusiasmo y la disposición para asumir los desafíos, especialmente en torno a la familia, los jóvenes y los niños. La jornada concluyó con un ambiente de alegría, animado por el canto del coro Misión Joven, reflejando la vitalidad de una Iglesia viva.
Cabe destacar de manera especial los más sinceros agradecimientos por el valioso apoyo y la constante colaboración brindada durante el desarrollo de esta instancia. En particular, se reconoce el compromiso de la Municipalidad de Temuco, a través de su Oficina de Asuntos Religiosos, OMAR. Del mismo modo, se extiende un profundo agradecimiento a la Universidad Católica de Temuco, por el uso de sus dependencias, permitiendo que se desarrollara en un ambiente propicio, organizado y al servicio de la comunidad
VOCES QUE REFLEJAN ESPERANZA Y COMPROMISO
Diversos participantes compartieron sus impresiones, coincidiendo en valorar profundamente la experiencia vivida.
La hermana Ana María, misionera catequista de Boroa, destacó la importancia de la comunión y la sinodalidad: “Este encuentro nos permite estar unidos por un mismo bien común, recoger ideas y proyectarlas para trabajar juntos. Es fundamental dar más espacio y oportunidades a los jóvenes”.
Por su parte, Margarita Mech, coordinadora de catequesis de la parroquia Del Espíritu Santo, valoró la instancia como una oportunidad para compartir y generar nuevas ideas: “Estas jornadas nos permiten encontrarnos, especialmente con comunidades que vienen desde lejos, y enriquecernos mutuamente para avanzar como Iglesia”.
Finalmente, Brando Cid, joven participante, resaltó el ambiente vivido: “Fue una jornada muy bonita, bien organizada y motivadora. Me anima a seguir participando, acercarme más a Cristo y ser parte activa de la Iglesia”.
Cabe destacar que fue una jornada marcada por la alegría, la participación y el compromiso, que proyecta a la diócesis hacia nuevos desafíos con esperanza, unidad y una renovada fuerza evangelizadora.






































