Con un cielo despejado y el tibio sol que asomó tras semanas de intensos fríos invernales, la comunidad costera de San Roque de Nehuentúe vivió una jornada llena de fe, tradición y esperanza. La celebración en honor a San Pedro, patrono de los pescadores, que congregó a fieles, familias y trabajadores del mar en una emotiva celebración que reflejó el profundo arraigo espiritual de la zona y el encuentro comunitario.
La festividad fue organizada en conjunto por la Parroquia San José de la Costa de Trovolhue, la Municipalidad de Carahue y la Asociación Gremial de Pescadores Locales, quienes, con gran devoción, ofrecieron sus redes, embarcaciones y el fruto de su trabajo a Dios y a su santo patrono.
Fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo y se inició a las 11 horas, con la tradicional procesión desde la entrada del pueblo, donde un grupo de pescadores y mariscadores portaban la imagen del querido y protector santo de los pescadores, San Pedro, caminar que fue acompañado también por el Pbro. Jorge Vidal Bustos, párroco de San José de la Costa de Trovolhue; el Pbro. Rodrigo Aguilar Gómez, encargado diocesano de liturgia y cientos de fieles provenientes de distintos sectores y de las familias de los pescadores, buzos y mariscadores, participaron el sábado 28 de junio, además de Carabineros, Bomberos y personal de la Armada de Chile.
En el recorrido por las principales calles del pueblo, la procesión estuvo acompañada por la oración, el canto y la reflexión, que fue animada por todos los peregrinos, caminar de alrededor de una hora, culminando en el embarcadero, donde el presidente de la asociación de pescadores junto al párroco, Jorge Vidal, agradecieron a Dios a los asistentes por la compañía en el día del santo patrono.
En seguida, en diversas embarcaciones y tras la autorización del capitán de la marina, los botes ingresaron en las aguas de río Imperial, donde monseñor Jorge, oró por quienes han perdido sus vidas en estas aguas, rezó por su eterno descanso, por sus familias y por tantos hombres de mar que día a día enfrentan estas gélidas aguas para buscar el sustento para alimentar y mantener a sus familias, especial y muy emotivo momento que fue acompañado por una ofrenda floral que dejó en las aguas, en memoria de ellos.
El obispo de la Diócesis San José de Temuco, quien bendijo las aguas, recordó que San Pedro, pescador elegido por Jesús, nos enseña a confiar en Dios aun en medio de las tormentas de la vida. “Que él interceda por cada uno de ustedes que día a día se enfrentan al mar con valentía y sacrificio” manifestó.
Al retornar, se caminó hasta la capilla San Roque de Nehuentúe, que pertenece a la parroquia San José de La Costa, para la Santa Misa, donde el obispo se dirigió con cercanía a la comunidad costera, recordando el profundo significado de celebrar a San Pedro y San Pablo, pilares de la Iglesia.
En su homilía, monseñor destacó: “Celebrar a San Pedro es también recordar el coraje de nuestros pescadores, hombres y mujeres que, como el apóstol, se lanzan al mar con confianza, enfrentando la incertidumbre, con fe en Dios y en la Providencia”. Y añadió: “Pedro y Pablo, dos hombres diferentes pero unidos por la fe en Cristo, nos enseñan que la misión de la Iglesia es también salir al encuentro, tender redes de amor y esperanza”.
El obispo también tuvo palabras de gratitud hacia los pescadores y sus familias, reconociendo su labor muchas veces silenciosa, sacrificada y llena de dignidad: “Hoy bendecimos estas aguas, pero también bendecimos sus manos trabajadoras, sus embarcaciones, sus hogares. Que San Pedro interceda por ustedes y los proteja en cada jornada”.
Tras la Eucaristía, la comunidad se dirigió hasta el gimnasio del pueblo para un compartir fraterno.













































