Diócesis de Temuco

San Sebastián congregó a miles de fieles en la Diócesis en una celebración marcada por la Fe y la Solidaridad

Como una expresión viva de la fe del pueblo creyente, miles de devotos participaron en las celebraciones en honor a San Sebastián en distintas comunidades de la Diócesis San José de Temuco, una festividad profundamente arraigada en la tradición religiosa de la zona y que este año estuvo fuertemente marcada por el llamado a la oración y a la ayuda concreta para las familias afectadas por los incendios forestales.

La celebración del santo mártir se vivió en numerosas parroquias y comunidades de los cinco decanatos de la diócesis, donde fieles se reunieron para agradecer favores concedidos, cumplir mandas y encomendar sus intenciones, reafirmando el profundo cariño y la confianza del pueblo creyente en San Sebastián.

LONQUIMAY, UNA COMUNIDAD QUE SE ORGANIZA Y ACOGE CON GENEROSIDAD

Uno de los puntos más concurridos fue la cordillerana parroquia San Sebastián de Lonquimay, hasta donde llegaron miles de peregrinos desde muy temprano, incluso provenientes de Argentina, Brasil y otros países, dando testimonio de una fe viva que traspasa fronteras.

Con gran esfuerzo, dedicación y espíritu comunitario, la parroquia, junto a su párroco Luis Barrientos Riquelme, agentes pastorales y numerosos voluntarios, desplegó una importante organización para acoger a los fieles. Para permitir una mayor participación, la Santa Misa se celebró en una explanada contigua al templo, donde se instalaron toldos y bancas, facilitando que un mayor número de peregrinos pudiera vivir la Eucaristía en un ambiente de recogimiento y orden.

A la celebración se sumó también la presencia del alcalde de Lonquimay, como signo de acompañamiento y valoración a esta tradicional manifestación de fe que forma parte de la identidad de la comuna. Durante toda la jornada, sacerdotes celebraron misas para atender a los numerosos peregrinos.

En el marco de la celebración, destacó además el cuidado de los detalles y signos propios de esta festividad, como el uso de las casullas exclusivas de San Sebastián de Lonquimay, ornamentos que reflejan la historia, la identidad y el profundo amor de la comunidad por su santo patrono.

Hasta ese lugar llegó el obispo diocesano, Mons. Jorge Concha Cayuqueo, quien presidió la Eucaristía junto al padre Luis Barrientos, el padre Rodrigo Aguilar, otros sacerdotes y diáconos, y posteriormente acompañó a los fieles en la tradicional procesión, caminando junto al pueblo como signo de una Iglesia cercana y sinodal. Como cada año, la procesión fue escoltada por clubes de huasos, cerca de 100 jinetes, que acompañaron la imagen del santo.

En su mensaje, el obispo centró su reflexión en la fortaleza que distinguió a San Sebastián, subrayando que es una fortaleza que nace de Dios y que hoy se hace especialmente necesaria frente al sufrimiento de tantas familias afectadas por los incendios forestales.

“Le pedimos al Señor esa fortaleza para enfrentar la vida diaria, y de manera muy especial para quienes hoy están sufriendo más a causa de los incendios en el Bio Bio, en Ñuble y también en algunas zonas de nuestra Región de La Araucanía”, expresó.

Asimismo, hizo un llamado concreto a la prevención y a la solidaridad fraterna, solicitando no encender velas y motivando a los peregrinos a colaborar con alimentos no perecibles y donaciones, las que serán destinadas a las familias damnificadas.

UNA SOLIDARIDAD QUE SE EXTIENDE POR TODA LA DIÓCESIS

El obispo destacó además que en todas las parroquias de la Diócesis San José de Temuco se están desarrollando campañas solidarias, en coordinación con municipalidades y otras instituciones, para canalizar la ayuda hacia las zonas más afectadas.

Por su parte, el párroco de San Sebastián de Lonquimay, Pbro. Luis Barrientos, valoró la masiva participación y el trabajo comunitario realizado.

“Ha sido una fiesta llena de alegría y gratitud. Ha sido grande el Señor con los devotos de San Sebastián. Este es un verdadero encuentro de hermanos, donde se vive la sinodalidad, el caminar juntos, y agradecemos profundamente el esfuerzo de toda la comunidad que ha hecho posible esta celebración”, señaló.

El sacerdote agregó que desde esta parroquia cordillerana se han sumado activamente a la campaña solidaria: “Hemos invitado a no traer velas y, en su lugar, alimentos no perecibles, para ayudar a nuestros hermanos de Ñuble y Bio Bio. Como comunidad parroquial, queremos seguir caminando juntos y siendo solidarios”.

TESTIMONIOS DE FE

La jornada estuvo marcada también por los testimonios de los peregrinos, entre ellos: María Polanco, de Curacautín, expresó: “Vengo todos los años a pagar manda a San Sebastián de Lonquimay, porque me ha ayudado y me seguirá ayudando mientras esté viva”.

Norma Obreque Salazar comentó: “Vengo todos los años, pero esta vez fue especial. Vine a pagar una manda por un amigo y fue concedida”.

Felisa Uribe, catequista de la parroquia, destacó: “Ha venido mucha gente este año, muchos peregrinos a encontrarse con el santo”.

FE VIVA EN TORNO A SAN SEBASTIÁN PERQUENCO

De igual manera, el Santuario de San Sebastián de Perquenco volvió a congregar a una multitud de fieles que llegaron con devoción y esperanza. En este lugar, el obispo diocesano también reiteró su llamado a la oración y a la solidaridad concreta con las familias afectadas por los incendios forestales, invitando a los fieles a expresar su fe a través del cuidado de la vida y la ayuda fraterna.

El párroco de Nuestra Señora de los Dolores, Pbro. Gustavo Mardones, señaló: “San Sebastián es una fiesta muy importante para nuestra diócesis. Han venido miles de personas con alegría y con sus mandas. La visita del obispo y de los sacerdotes ha sido una bendición”.

Con mucho entusiasmo, el Coro de la Capilla Nuestra de Fátima de Quillém, dijo: ” Siempre venimos a apoyar a nuestro párroco, siempre estamos participando, este año vino mucha gente”.

Desde el ámbito de seguridad, Cecilia López, de Defensa Civil de Victoria, indicó: “Estamos apoyando porque han llegado miles de personas. Todo ha estado muy ordenado y expedito”.

Finalmente, Yasna Saavedra, peregrina de Temuco, compartió: “Vengo todos los años a pagar manda; es una tradición desde niña”.