La fiesta patronal reunió a la comunidad en una jornada de oración, tradiciones campesinas y encuentro fraterno. La Santa Misa fue presidida por +Jorge Concha Cayuqueo y estuvo marcada por la confirmación de seis integrantes de la comunidad.
El sábado 3 de octubre la parroquia San Francisco de Asís de Selva Oscura, uno de los 6 templos jubilares con razón del octavo centenario del Tránsito de San Francisco, celebró a su santo patrono con una jornada que congregó a fieles del pueblo y de sectores aledaños, y que tuvo como momento central la Eucaristía.
La jornada comenzó a las 09:30 horas con un retiro espiritual en el templo parroquial, preparando a la comunidad para vivir esta especial celebración en torno a la figura y testimonio de San Francisco de Asís. Al mediodía, la fiesta salió a las calles del pueblo con una concurrida procesión encabezada por la imagen de San Francisco, especialmente adornada con flores para la ocasión. Caballos, fieles vestidos con trajes típicos, familias y miembros de la comunidad acompañaron el recorrido, dando a la celebración un sello profundamente ligado a la identidad rural del sector.
Durante la jornada también estuvo presente una tradición especialmente significativa para las familias campesinas: la bendición de las cruces destinadas a los sembrados, que los propios fieles llevaron hasta la celebración como signo de fe y de confianza en Dios ante el trabajo de la tierra y los frutos de la próxima cosecha.
El Espíritu Santo sopló sobre 6 nuevos confirmados
Tras la procesión, a las 12:30 horas, se celebró la Santa Misa presidida por Mons. Jorge Concha Cayuqueo, y concelebrada por el Pbro. Patricio Gutiérrez Carrasco y el Padre Ronny Guédez Uzcátegui, acompañados por el Diácono Rubén Montecinos Inostroza. En ella, seis integrantes de la comunidad dieron un importante paso en su camino de fe al recibir el Sacramento de la Confirmación.
Acompañados por sus familias, padrinos y por toda la comunidad parroquial, los confirmados recibieron la unción con el Santo Crisma, renovando las promesas de su Bautismo y reafirmando su compromiso de continuar creciendo en la fe y participando activamente en la vida de la Iglesia.
Finalizada la Eucaristía, los asistentes se trasladaron hasta la sede del pueblo para compartir fraternalmente y cerrar una jornada marcada por la oración, las tradiciones y el encuentro comunitario.






















































