Diócesis de Temuco

Un nuevo año que sigue clamando por paz


Al iniciar este nuevo año 2026, deseo hacer llegar a cada uno de ustedes un saludo fraterno, colmado de alegría, de esperanza y de paz. Cada comienzo es un don, una oportunidad que Dios nos regala para volver a creer, para levantarnos con confianza y para renovar el compromiso de vivir según el Evangelio, haciendo del amor el centro de nuestra vida personal y comunitaria.

Jesús nos dice «yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Jn 10,10). Esa vida abundante se hace realidad cuando dejamos que el Señor inspire nuestras decisiones, nuestras obras y nuestras formas de relacionarnos con los demás. No basta con desear un buen año; estamos llamados a ser artesanos del bien, sembradores de paz y testigos de esperanza en medio de un mundo herido por la violencia, la indiferencia y la división.

Desde el comienzo, este nuevo año nos interpela como humanidad. En varias partes del mundo hay un clamor doloroso y fuerte por paz. Es necesario y urgente el cese de las armas, diálogo sincero y constructivo entre los pueblos, para abrir caminos a nuevos de entendimientos. «Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9) nos dice incansablemente Jesús. Este camino indicado para todos quienes lo quieran escuchar es urgente hoy en el mundo, en nuestro país, en nuestra región, en nuestras familias y comunidades y también en nuestros corazones, para ser convencidos trabajadores en favor de la paz.

Dejemos que Cristo nos acompañe a lo largo de este 2026, invitémoslo a que entre en nuestra casa y que se quede con nosotros; que escuchemos su Palabra con docilidad para que sea la Roca firme de nuestras  familias, comunidades y de cada uno como persona. Con Él podemos vivir mejor, con verdadera alegría y esperar tiempos mejores.

Que María, Madre de la Esperanza, nos acompañe. Que el amor de Dios, fuerza inagotable de bien, renueve nuestro caminar en el tiempo que viene con el don de la paz para el mundo y para cada uno.

Mons. Jorge Concha Cayuqueo,Obispo Diócesis San José de Temuco