Diócesis de Temuco

Un tiempo de gracia y renovación para el presbiterio diocesano

Del lunes 9 al viernes 13 de marzo, el presbiterio diocesano, junto a su pastor, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, vivió un profundo retiro espiritual en la casa madre de las Hermanas de la Santa Cruz, ubicada en el cerro Ñielol. Fueron días de silencio, oración y encuentro con el Señor, en los que los sacerdotes pudieron renovar su vida espiritual y fortalecer su vocación ministerial.

El retiro fue predicado por el hermano Lorenzo Bertero, monje del monasterio benedictino Santísima Trinidad de Las Condes, en Santiago, quien guió las reflexiones a partir del libro del Éxodo. A través de la figura de Moisés y del camino del pueblo de Israel, invitó a los sacerdotes a contemplar el modo en que Dios actúa en la historia y en la vida personal de cada creyente.

Durante las jornadas, los sacerdotes profundizaron en la Palabra de Dios, recorriendo espiritualmente el camino del llamado, la liberación y la confianza en el Señor. Con un estilo cercano, pedagógico y profundamente espiritual, el monje acompañó a los sacerdotes en un itinerario de reflexión que los llevó a redescubrir la presencia de Dios en su propia vocación.

“Estos días han sido una oportunidad para dejar que la Palabra de Dios toque el corazón”, señaló el hermano Lorenzo. “Hemos contemplado la experiencia de Moisés, que también es la experiencia de todo creyente llamado por Dios. En este retiro cada uno ha podido volver a escuchar la voz del Señor que llama, que envía y que acompaña. No es obra mía, es el Señor quien trabaja en el corazón de cada sacerdote”.

Comunión sacerdotal

El obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, valoró profundamente la experiencia vivida, destacando que este tipo de instancias son fundamentales para la vida del presbiterio.

“Ha sido un retiro muy significativo para nosotros como sacerdotes”, expresó. “El tema del Éxodo nos ha ayudado a mirar nuestra propia historia vocacional, a recordar que el Señor nos ha llamado y nos sigue guiando en medio de las dificultades y desafíos del ministerio. Agradecemos al hermano Lorenzo por acompañarnos con tanta sabiduría y profundidad”.

Asimismo, el obispo destacó la importancia de detenerse en medio de las exigencias pastorales para renovar la relación con Dios. “Estos días han sido un verdadero tiempo de gracia. El retiro nos permite volver a lo esencial de nuestra vocación: el encuentro con el Señor, la escucha de su Palabra y la comunión fraterna entre nosotros”.

Por su parte, el vicario general, presbítero José Manuel González, también valoró el ambiente de fraternidad y oración vivido durante el retiro.

“Han sido días muy enriquecedores para nuestra vida espiritual y pastoral”, señaló. “El tema que se nos propuso fue profundo y muy bien desarrollado, lo que nos permitió reflexionar sobre nuestra propia misión como sacerdotes. Además, se vivió en un ambiente de mucha cercanía entre los hermanos, de diálogo y de oración”.

El sacerdote también agradeció la hospitalidad de las Hermanas de la Santa Cruz, quienes acogieron al presbiterio con gran generosidad. “Nos sentimos muy bien recibidos. La acogida, el silencio del lugar y la belleza del entorno favorecieron profundamente el clima espiritual que necesitábamos para vivir este retiro”.

En tanto, el vicario pastoral, padre Rodrigo Aguilar Gómez, destacó que esta instancia es una oportunidad privilegiada para renovar la vida sacerdotal.

“El retiro siempre es una ocasión de crecimiento”, afirmó. “Cada año los sacerdotes necesitamos detenernos, revisar nuestra vida espiritual y volver a centrar nuestra vocación en Cristo. Este espacio nos permite profundizar en nuestra espiritualidad sacerdotal y proyectar también nuestro servicio pastoral para el año”.

El sacerdote también subrayó la riqueza del lugar donde se desarrolló el retiro. “El entorno del cerro Ñielol y la acogida de las religiosas crearon un ambiente muy propicio para la oración. Fueron días de participación, de encuentro fraterno y de momentos muy significativos de oración acompañados por el hermano Lorenzo”.

Renovar la vocación para servir mejor al Pueblo de Dios

Para los sacerdotes, el retiro fue una experiencia profundamente transformadora que permitió renovar el sentido de su vocación.

El padre Ricardo González Reyes, párroco de Santos Ángeles Custodios de Los Sauces, destacó la profundidad del contenido y la forma en que fue presentado.

“Fue un retiro muy bueno, lleno de sabiduría y profundidad”, comentó. “El hermano Lorenzo nos ayudó a reencontrarnos con el gran regalo que es nuestra vocación sacerdotal. A través de la Palabra del Señor y con un método muy didáctico y vivencial, nos acompañó durante estos días con su propio testimonio de fe”.

En la misma línea, el padre Ariel Valdez, párroco de San Felipe Neri de Capitán Pastene, señaló que el retiro llega en un momento muy significativo del año litúrgico.

“Ha sido un verdadero tiempo de gracia”, afirmó. “Nos ayuda a prepararnos espiritual y también humanamente para vivir el tiempo de Cuaresma junto a nuestras comunidades. El retiro es un regalo del Señor que nos permite fortalecernos personalmente, reencontrarnos con Él y renovar el entusiasmo por nuestra misión”.

El sacerdote añadió que esta experiencia también permite disponer el corazón para las celebraciones centrales de la fe cristiana. “Este tiempo nos ayuda a tomar la fuerza necesaria para acompañar a nuestro pueblo en la celebración de la Semana Santa”.

Por su parte, el presbítero Patricio Muñoz, párroco de Inmaculada Concepción de Angol, resaltó la riqueza espiritual de los momentos vividos.

“Fue un tiempo muy de Dios”, expresó. “El silencio, la libertad interior, la confesión, la adoración al Santísimo y la celebración de la Eucaristía nos ayudaron a profundizar en nuestra relación con el Señor. También el compartir fraterno entre los hermanos sacerdotes es algo muy importante para nuestra vida ministerial”.

Finalmente, el padre Gustavo Mardones, párroco sagrado Corazón de Jesús de Traiguén, subrayó que estos espacios son fundamentales para fortalecer la fe y la vida espiritual del sacerdote.

“Este retiro es un momento especial para mirar nuestra vida personal y espiritual”, señaló. “Es un encuentro profundo con el Señor que nos permite renovar nuestra fe y fortalecernos para seguir sirviendo a nuestras comunidades. Estos espacios son fundamentales en la vida de todo sacerdote”.

En esta comunión se invita a la comunidad diocesana, a participar el jueves 19 de marzo, en la fiesta patronal de San José en el Templo Catedral, a las 19 horas.