Espacio de diálogo sobre libertad religiosa, conciencia y Estado laico.
La instancia académica reunió a especialistas de distintas universidades, quienes reflexionaron sobre los desafíos jurídicos e institucionales de la libertad religiosa en Chile. Monseñor Jorge Concha Cayuqueo, obispo de Temuco y Gran Canciller de la UCT, destacó la importancia del diálogo y el respeto a las distintas convicciones en una sociedad plural.
La Universidad Católica de Temuco fue sede de las II Jornadas de Derecho y Religión, encuentro académico que convocó a destacados especialistas para profundizar en el análisis del Estado laico, la libertad de conciencia y el régimen jurídico de las entidades religiosas en el ordenamiento chileno.
La jornada se constituyó en un importante espacio de reflexión, intercambio de conocimientos y diálogo interdisciplinario, abordando materias que tienen especial relevancia para la convivencia democrática, el reconocimiento de la diversidad y la protección de los derechos fundamentales.
La libertad religiosa como expresión de la dignidad humana
En la apertura del encuentro, el obispo de Temuco y Gran Canciller de la Universidad Católica de Temuco, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, manifestó su alegría por la realización de esta instancia, valorando la posibilidad de generar espacios de diálogo, reflexión y búsqueda de la verdad en torno a temas fundamentales para la sociedad.
En su intervención, destacó que la libertad religiosa trasciende el ámbito jurídico e institucional, pues constituye, ante todo, una expresión profunda de la dignidad de la persona humana, de su conciencia y de su libertad para buscar el sentido de la vida y vivir conforme a sus convicciones más profundas.
En este sentido, señaló que el diálogo entre el derecho y la religión resulta especialmente necesario en una sociedad plural, donde existe el desafío de respetar las diferencias, reconocer la dignidad de cada persona y construir espacios en los que las distintas convicciones puedan expresarse con libertad y responsabilidad, contribuyendo al bien común.
Asimismo, agradeció a la Universidad Católica de Temuco por impulsar este encuentro y a los expositores que compartieron sus conocimientos y experiencias, enriqueciendo el desarrollo de la jornada.
Cuatro mesas para profundizar en los desafíos jurídicos de la religión
El programa contempló cuatro mesas de diálogo, con la participación de académicos y especialistas provenientes de distintas universidades y ámbitos de estudio.
La primera mesa abordó la dimensión institucional de la libertad religiosa, reflexionando sobre el tránsito del poder espiritual a la autonomía de las instituciones, la objeción de conciencia institucional y los límites del control judicial sobre la autonomía universitaria.
La segunda instancia estuvo dedicada al Estado laico, la neutralidad y el espacio público, examinando el reconocimiento jurídico de las entidades religiosas y los desafíos que plantea la convivencia entre distintas expresiones de fe en una sociedad democrática.
Posteriormente, la tercera mesa profundizó en la objeción de conciencia y la libertad religiosa individual, a partir de casos y situaciones en que entran en tensión las convicciones personales y otros derechos fundamentales.
Finalmente, la cuarta mesa analizó el régimen jurídico, penal y patrimonial de las entidades religiosas, considerando materias como la responsabilidad penal, las ofrendas, los diezmos, las donaciones y el marco legal que regula su funcionamiento.
Un llamado a seguir investigando y dialogando
Al término de las exposiciones, el canciller de la Curia Diocesana, abogado y diácono Manuel Espinoza Torres, fue el encargado de presentar las principales conclusiones y dar por clausuradas las jornadas.
En su intervención, agradeció a la Universidad Católica de Temuco, a su Facultad de Ciencias Jurídicas, a los expositores y a todos quienes participaron en este espacio académico, destacando el rigor y la profundidad de las reflexiones compartidas.
Entre las principales conclusiones, subrayó que la libertad religiosa posee dos dimensiones inseparables: la individual, vinculada a la conciencia y las convicciones de cada persona, y la institucional, relacionada con las comunidades y organizaciones en las que la fe se expresa y desarrolla. Ambas, señaló, requieren reconocimiento y protección por parte del derecho.
Asimismo, enfatizó que la laicidad del Estado no debe entenderse como hostilidad hacia la religión ni como indiferencia frente a las convicciones de las personas. Por el contrario, representa un equilibrio que debe construirse permanentemente, mediante el reconocimiento de la pluralidad y el establecimiento de criterios jurídicos claros, justos y razonables.
El abogado Manuel Espinoza también advirtió que los desafíos relacionados con el reconocimiento jurídico de las entidades religiosas, la objeción de conciencia y sus responsabilidades legales continuarán exigiendo estudio, investigación y reflexión académica.
Finalmente, valoró el trabajo del equipo organizador y la participación de los asistentes, destacando que el aporte de una jornada académica no se limita a las exposiciones, sino que también se prolonga en las conversaciones, preguntas y reflexiones que surgen a partir de ellas.































