En distintos templos y camposantos, las parroquias de la diócesis se unieron en una jornada marcada por la oración, el recuerdo y la esperanza, recordando y encomendando a quienes ya han partido.
Como cada 1 de noviembre, en la Diócesis San José de Temuco se celebró la Solemnidad de Todos los Santos con eucaristías en templos y cementerios de las distintas comunidades parroquiales. Con fe, esperanza y profundo recogimiento, los fieles se reunieron para orar por sus seres queridos difuntos y honrar el testimonio de todos los santos que acompañan la vida de la Iglesia.
En Labranza, la comunidad participó en la misa mensual de la catequesis, unida a la solemnidad y a la oración por los difuntos. En Perquenco, el padre Gustavo Mardones Maldonado presidió la eucaristía en el Cementerio Municipal de la comunidad, acompañado de monaguillos y del coro parroquial, compartiendo además una reflexión sobre la memoria y el legado de quienes han partido.
De manera similar, en Galvarino, Purén, Renaico y Temuco, las comunidades se congregaron en cementerios municipales y parques para celebrar la Santa Misa y elevar sus oraciones por el eterno descanso de los difuntos. En muchos de estos encuentros participaron activamente equipos pastorales, coros parroquiales y familias que acudieron para acompañar a sus seres queridos.
Una vez más, las comunidades de la diócesis vivieron esta solemnidad con profundo espíritu de oración y esperanza, confiando en la promesa del Señor para quienes ya han partido y renovando el llamado a vivir la santidad en la vida cotidiana.
















