El sábado 10 de enero, la comunidad parroquial de San Miguel Arcángel de Nueva Imperial celebró con mucha alegría y fe el sacramento de la Confirmación de 30 hermanos y hermanas, quienes dieron un paso decisivo en su camino cristiano. La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha, OFM, y concelebrada por el párroco, padre Fernando Provoste, junto al diácono Manuel Cifuentes y del monaguillo Eduardo Gutiérrez.
Durante su homilía, monseñor Jorge invitó a los confirmandos y a toda la asamblea a profundizar en el significado de este sacramento, destacando que la Confirmación no es solo un rito, sino una verdadera venida del Espíritu Santo en la vida del creyente. El obispo explicó que, así como en Pentecostés los apóstoles recibieron la fuerza del Espíritu para salir a anunciar el Evangelio sin temor, hoy los confirmados reciben esa misma gracia que los fortalece, los ilumina y los envía como testigos vivos de Cristo en medio del mundo.
El obispo recalcó que los dones del Espíritu Santo, los que fueron proclamados por los asistentes (sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios), son esenciales para la vida cristiana, ya que permiten discernir con mayor claridad la voluntad de Dios y vivir la fe con coherencia y compromiso. En este sentido, señaló que la Confirmación impulsa a los creyentes a asumir con responsabilidad su pertenencia a la Iglesia, a participar activamente en la comunidad y a ser signos de esperanza, amor y servicio en sus familias.
Monseñor Jorge expresó también un especial agradecimiento a los catequistas y formadores Daniel Reyes, Ximena Antiman, Sara Sáez y Elías Ortiz, reconociendo su dedicación, paciencia y entrega en el acompañamiento de los confirmados durante su proceso de preparación. Destacó que la labor catequética es un verdadero ministerio dentro de la Iglesia, ya que siembra la fe y ayuda a que otros descubran la presencia viva de Dios en sus vidas.
Asimismo, el obispo dirigió palabras de gratitud a las familias de los confirmados, subrayando que el hogar es el primer espacio donde se transmite la fe y se aprende a amar a Dios. Animó a padres y familiares a seguir acompañando a los jóvenes y adultos confirmados, para que el don recibido no se apague, sino que crezca y dé frutos abundantes en obras de amor, solidaridad y compromiso cristiano.
Finalmente, el obispo recordó que recibir el sacramento de la Confirmación es acoger conscientemente al Espíritu Santo, dejarse guiar por Él y renovar la decisión de seguir a Cristo con mayor madurez en la fe, es un llamado a vivir como discípulos misioneros, fortalecidos por la gracia de Dios y enviados a transformar el mundo desde el Evangelio.
En esta ocasión, la celebración eucarística se realizó en el Salón Parroquial, debido a que durante este mes el templo parroquial se encuentra en proceso de reparación y pintura, un signo también de renovación que acompaña la vida espiritual de la comunidad.
































