Diócesis de Temuco

Encuentro Matrimonial Mundial celebró 41 años en Temuco

Un fraternal encuentro se dio en el principal Templo de la Diócesis San José de Temuco, donde decenas de matrimonios celebraron un nuevo aniversario del Movimiento.

Con la Capilla del Sagrario llena de matrimonios, familias y miembros de la comunidad, el Encuentro Matrimonial Mundial celebró sus 41 años de presencia y servicio en Temuco, en una Eucaristía presidida por el Obispo de la Diócesis San José de Temuco, Monseñor Jorge Concha Cayuqueo.

La celebración fue también una ocasión especial para agradecer por el camino recorrido durante estas cuatro décadas y para mirar con esperanza los desafíos que el movimiento tiene por delante. En este contexto, el padre Mario Ross asumió el acompañamiento espiritual del Encuentro Matrimonial Mundial en Temuco, dando inicio a una nueva etapa para la comunidad.

La Eucaristía contó además con la presencia del Vicario General, Pbro. José Manuel González, y los sacerdotes Giglio Linfati, Miguel Niculqueo, quienes, junto al padre Fernando Provoste, Juan Andrés Basly y diáconos, acompañaron generosamente al movimiento durante los años en que no contó con un sacerdote asesor.

Durante su homilía, Monseñor Jorge Concha destacó que la vocación matrimonial está profundamente vinculada con la búsqueda de la felicidad, entendida no simplemente como alegría pasajera, sino como un camino que se construye cotidianamente desde el amor, la entrega, el sacrificio, el conocimiento mutuo y el perdón.

“Dios quiere que el hombre y la mujer sean felices”, señaló el Obispo, subrayando que en el matrimonio se vive una forma particular de esta vocación a la felicidad, a través de la unión entre el hombre y la mujer y del camino que ambos emprenden juntos.

En este sentido, valoró especialmente la misión del Encuentro Matrimonial Mundial, destacando que el movimiento busca precisamente acompañar a los matrimonios y familias para fortalecer sus vínculos y ayudarles a descubrir y vivir con mayor profundidad su vocación.

Monseñor Jorge Concha también invitó a los matrimonios presentes a agradecer por el don de su matrimonio, especialmente en un contexto social en que el compromiso matrimonial enfrenta diversos desafíos. “No dejen ustedes de agradecerle a Dios por su matrimonio, por el vínculo. Es un bien, es un bien para ustedes, un bien para la familia, un bien para la iglesia y un bien para la sociedad”, expresó.

Uno de los aspectos centrales de su reflexión fue también el perdón como parte fundamental del camino matrimonial. El Obispo recordó que amar implica aprender a reconocer los propios errores, pedir perdón y perdonar, pues “el perdón libera” y permite renovar los vínculos, fortalecer la amistad, la cercanía y la comunión.

Al finalizar la celebración, Monseñor Jorge Concha agradeció a los integrantes del Encuentro Matrimonial Mundial por el servicio que han realizado durante estos 41 años, acompañando a tantos matrimonios en su camino. Asimismo, valoró la generosidad de los sacerdotes que han colaborado con el movimiento a lo largo de su historia y agradeció especialmente la disponibilidad del padre Mario Ross para asumir este nuevo servicio de acompañamiento.