Diócesis de Temuco

Navidad 2025: “Él viene a ser la luz del mundo, para iluminar, dar claridad en medio de la oscuridad y las tinieblas”

Cientos de fieles participaron de la Eucaristía de Nochebuena y de Navidad en el Templo Catedral.

El 24 de diciembre se realizó fue una emotiva Misa que, al igual que todos los años, comenzó con las luces apagadas, y cuando el Obispo, monseñor Jorge Concha Cayuqueo, quien presidió la celebración, entronizó al Niño Jesús y lo dejó en el pesebre, se prendieron se iluminó el Templo Catedral en señal de que la Virgen dio a luz, y tras ello, 3 familias acercaron flores a la Sagrada Familia.

En su homilía, el Obispo Diocesano enfatizó que “creemos en un Dios cercano. Dios ha querido ser Dios con nosotros sin dejar de ser Él, sin dejar de trascender, ni de ser Todopoderoso, de ser la fuente de la vida y de amor, pero ha querido achicarse, disminuirse, hacerse pequeño para participar de nuestra vida y sobre todo, para salvarnos”, además de hacer el llamado a no olvidarnos de ello.

Además, monseñor Concha destacó la necesidad de adentrarnos, como católicos, en ese misterio en que Dios se hace pequeño, donde resulta fundamental despojarnos de las grandezas, para acoger lo que necesita y quiere Dios, que viene como luz para el mundo, mientras citó al evangelista Juan, enfatizó que Él viene para ser la luz del mundo, para iluminar, para dar claridad en medio de la oscuridad, en medio de las tinieblas.

Terminando con un llamado a la comunidad: “que esta celebración, hermanos y hermanas, animen nuestra fe, nuestra vida, de carne y hueso, de familia, con problemas, para reanimarse con fe, con esperanza y con nuestra caridad”.

En un emotivo momento, los niños y niñas que participaron en la Eucaristía, recibieron la bendición del pastor diocesano.

Santa Misa de Navidad

Familias, religiosas, jóvenes y adultos participaron de la Eucaristía de Navidad, presidida por el Vicario General de esta Diócesis, Pbro. Juan Andrés Basly, que animó a los fieles a vivir la Navidad desde lo espiritual, siendo testimonios vivos de la presencia de Dios en nuestras comunidades y entornos cercanos en este tiempo en que Dios se hizo pequeño para estar entre nosotros y traer el mensaje de salvación.