Diócesis de Temuco

Familia y escuela: una alianza impostergable marcó el VII Congreso de Educación Católica de la Diócesis San José de Temuco

Más de 900 docentes, directivos, sacerdotes, padres, apoderados y representantes del mundo educativo participaron en una jornada de encuentro, reflexión y formación, convocada por la Vicaría de Educación de la Diócesis San José de Temuco. La instancia abordó los desafíos actuales de la educación y relevó la importancia de fortalecer los vínculos entre familia y escuela como espacios fundamentales para el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes.

Una jornada de encuentro, reflexión y misión compartida

Con la participación de alrededor de 900 docentes y directivos provenientes de establecimientos educacionales confesionales y laicos de distintas comunas de La Araucanía y de regiones cercanas, además de sacerdotes, representantes de la Universidad Católica de Temuco y autoridades locales, se desarrolló el VII Congreso de Educación Católica de la Diócesis San José de Temuco.

La actividad, organizada por la Vicaría de Educación de la Diócesis San José de Temuco, se realizó el 10 de agosto en el Coliseo del Colegio De La Salle de Temuco y tuvo como lema “Familia y escuela, alianza impostergable para una educación”, poniendo en el centro de la reflexión la necesidad de fortalecer los vínculos y la colaboración entre ambas instituciones.

La jornada fue concebida como un espacio de encuentro y formación para quienes desarrollan su labor educativa, reconociendo que la familia y la escuela comparten una misión fundamental: acompañar a niños, niñas y adolescentes en sus procesos de crecimiento, aprendizaje y formación integral.

El encuentro comenzó con la liturgia inicial, momento en que diversos elementos fueron incorporados progresivamente al altar como signo de la misión compartida que desarrollan las comunidades educativas. La celebración puso de relieve la invitación de Jesús a permanecer unidos y trabajar desde una misma misión, orientada al desarrollo integral de las personas.

Tras la proclamación del Evangelio, se generó un espacio de reflexión en torno al papel de la familia y la escuela como ámbitos que contribuyen a construir y forjar la identidad de las personas. Posteriormente, un video presentó diversas imágenes relacionadas con el trabajo desarrollado por las comunidades educativas.

El padre Giglio Linfati estuvo a cargo de las palabras de envío, invitando a poner la jornada bajo la luz de Cristo resucitado y a comprender la tarea educativa como una oportunidad para crecer en fraternidad y contribuir a la construcción de un mundo mejor.

“La educación es una misión que debemos vivir de manera compartida. Familia y escuela están llamadas a caminar juntas, poniendo en el centro a cada niño, niña y adolescente y buscando siempre su desarrollo integral. Bajo la luz de Cristo, estamos llamados a crecer en fraternidad y a poner nuestra tarea educativa al servicio de un mundo mejor”.

Las palabras de envío fueron acompañadas por el coro y la presentación musical de niñas del Colegio Madre Admirable de Temuco.

El llamado a fortalecer la alianza entre familia y escuela

Durante la apertura oficial del Congreso, el obispo diocesano, monseñor Jorge Concha Cayuqueo,  entregó su mensaje inaugural y la orientación pastoral para la jornada, centrando su reflexión en la formación y el desarrollo integral de las personas y en los distintos procesos que inciden en la formación de niños, niñas y adolescentes.

En su intervención, abordó también la evolución histórica de la relación entre familia y escuela, así como las distintas transformaciones y reformas que han marcado el sistema educativo chileno y sus efectos en esta relación.

En este contexto, destacó que la educación requiere una mirada complementaria, donde el trabajo desarrollado al interior de las aulas y de las comunidades educativas encuentre continuidad y colaboración en las familias.

Asimismo, valoró la realización de este tipo de encuentros, destacando que el Congreso de Educación Católica ya alcanza su séptima versión y se ha consolidado como una tradición dentro de la Diócesis San José de Temuco.

“Es muy importante poner de relieve la continuidad que ha tenido este encuentro. Esta es ya la séptima versión del Congreso de Educación Católica de nuestra diócesis y eso demuestra que se ha ido construyendo una tradición que trae muchos beneficios para quienes trabajan en el ámbito educativo”.

El obispo también destacó el aporte de los docentes y directivos y subrayó que el tema escogido para esta versión resulta especialmente significativo ante los desafíos que enfrenta actualmente la educación.

“El fortalecimiento de la labor educativa de todos quienes trabajan en este ámbito es fundamental. En esta oportunidad, además, abordamos un tema especialmente importante: la relación entre escuela y familia, una alianza que necesitamos fortalecer cada día más”.

En esa línea, enfatizó que tanto la experiencia cotidiana como la evidencia proveniente de las ciencias de la educación muestran la necesidad de una colaboración permanente entre ambos espacios.

“La experiencia de los últimos años nos da mayor claridad sobre esta necesidad, pero también la ciencia educativa nos enseña que debe existir siempre una colaboración que se refuerce mutuamente entre lo que ocurre en el aula, lo que realiza la escuela y aquello que desarrolla la familia con los niños, niñas y adolescentes”.

Durante su mensaje, extendió además un saludo y reconocimiento al equipo de la Vicaría de Educación, a los directores de los colegios católicos, expositores y participantes del Congreso, entre ellos docentes, padres y apoderados.

Inteligencia artificial y los nuevos desafíos de la educación

La primera exposición estuvo a cargo del cardenal Fernando Chomali Garib, quien presentó la ponencia “Desafíos de la Escuela Católica y Familia, un enfoque desde Magnífica Humanitas”.

El cardenal destacó la relevancia de abordar los desafíos educativos en el actual contexto social y cultural, poniendo especial atención a la irrupción de la inteligencia artificial y a las transformaciones que esta tecnología puede generar en el mundo laboral y educativo.

“Me encuentro en este Congreso muy contento, porque está muy bien organizado para abordar temas de fondo, temas importantes. El primero es la educación, que tenemos que tomarla muy en serio, especialmente pensando en el nuevo contexto social y cultural que se nos está imponiendo y también en la irrupción de la inteligencia artificial, que va a transformar profundamente muchos trabajos y también la educación”.

En su presentación, planteó la necesidad de comprender adecuadamente el lugar que debe ocupar la inteligencia artificial en los procesos educativos, diferenciando las capacidades de una herramienta tecnológica de aquellas propias de la persona humana.

“La inteligencia artificial no es una persona. No ama, no piensa como nosotros, no tiene conciencia moral y no es capaz de responder de la misma manera que lo hace una persona. Por lo tanto, es un instrumento, una herramienta que podemos utilizar, pero jamás tenemos que asimilarla a una persona. Hay tareas y dimensiones de la formación humana que no podemos entregarle a la inteligencia artificial”.

El cardenal también entregó un mensaje de reconocimiento y esperanza a los profesores y directivos presentes, destacando la responsabilidad que tienen en la construcción del futuro del país.

“Chile será lo que son hoy nuestras salas de clases. Si queremos saber cómo será Chile, tenemos que mirar nuestras salas de clases. Y aquí veo a un grupo de personas muy motivadas, inspiradas en el Evangelio, y eso me da mucha esperanza”.

En este sentido, valoró especialmente la participación de más de 900 docentes y directivos en una jornada destinada a reflexionar sobre el presente y futuro de la educación.

“Ver a más de 900 profesores y directivos reunidos para pensar la educación es una señal de esperanza. Es gente que quiere lo mejor para sus alumnos, que está buscando respuestas y que tiene la convicción de que educar es una tarea fundamental para nuestra sociedad”.

Pantallas, vínculos y desarrollo integral de niños y adolescentes

Luego del almuerzo, la investigadora BAND e IBEM de la Universidad del Desarrollo, Daniela Aldoney Ramírez, presentó la segunda ponencia del Congreso, titulada “Familia, infancia y adolescencia”.

Su exposición estuvo centrada en la evidencia existente respecto del uso de pantallas y su relación con determinadas conductas de niños, niñas y adolescentes, especialmente aquellas vinculadas a situaciones de desregulación que pueden manifestarse tanto en el hogar como en el aula.

La especialista hizo hincapié en que la discusión no puede reducirse exclusivamente al tiempo de exposición a las pantallas, sino que es necesario observar el contexto en que estas son utilizadas y, especialmente, los vínculos que pueden verse afectados o interrumpidos.

“No es solamente un problema de las pantallas, sino que tenemos que mirar qué hay detrás de ellas. Muchas veces tiene que ver con los vínculos que pueden verse interrumpidos por su uso. Además, las pantallas tienen muchos matices: existen diferencias en los contenidos, en la forma en que se utilizan y en los contextos en que están presentes”.

Por ello, llamó a ampliar la mirada y comprender las distintas variables que influyen en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes en una sociedad cada vez más vinculada a la tecnología.

“Tenemos que buscar un poco más allá de las pantallas para poder entender cómo podemos apoyar a los niños en esta era digital, de manera que puedan tener un mejor desarrollo. La evidencia nos permite comprender que necesitamos mirar el contexto completo y no solamente el dispositivo”.

Aldoney valoró además la posibilidad de generar encuentros que permitan vincular la investigación, las ciencias, las humanidades y la experiencia de las comunidades educativas.

“Estas instancias son muy importantes porque nos permiten ver cómo la ciencia, las humanidades y la investigación pueden aportar datos para comprender mejor cómo acompañar a nuestros niños, niñas y adolescentes en sus procesos de aprendizaje”.

En este sentido, destacó el rol de las comunidades educativas y de las familias como espacios fundamentales para el desarrollo.

“Las comunidades educativas son un elemento esencial para observar cómo se desarrollan los niños. Ellos pasan mucho tiempo durante el día en estos espacios y las familias también se apoyan mucho en las escuelas. Por eso es fundamental generar instancias donde familia, escuela y academia puedan encontrarse, compartir evidencias y buscar mejores soluciones de acuerdo con las necesidades de cada comunidad”.

Confianza y participación: vínculos que construyen comunidad

La tercera exposición estuvo a cargo de Manuel Uzal Castro, académico del Centro de Estudios Generales y del Centro para la Enseñanza de la Religión de la Universidad de Los Andes y director del Colegio Cordillera de Las Condes.

Su presentación, titulada “Escuela y Familia: educar en un ambiente de confianza”, abordó uno de los elementos esenciales para fortalecer la alianza entre el hogar y la escuela: la confianza.

El académico señaló que este tipo de encuentros son fundamentales para detenerse, pensar y reflexionar sobre los desafíos que implica educar a las nuevas generaciones.

“Estos espacios son absolutamente imprescindibles para poder pensar y reflexionar sobre un tema tan importante como es la educación de nuestros hijos y de nuestros alumnos. Necesitamos detenernos y preguntarnos cómo estamos educando y qué tipo de vínculos estamos construyendo”.

Uzal planteó que el ambiente propicio para educar adecuadamente es aquel donde existe confianza, entendida como una expresión del amor y del reconocimiento de la dignidad de cada persona.

“El ambiente propio para educar adecuadamente es la confianza. Cuando hay confianza, y esa confianza es fruto del amor, los corazones cambian. Educar se trata precisamente de mover corazones para que las personas puedan ser mejores”.

Asimismo, advirtió sobre la crisis de confianza que atraviesa actualmente la sociedad y planteó que los docentes tienen un desafío significativo en la reconstrucción de esos vínculos.

“Estamos viviendo en una sociedad que tiene una crisis profunda de confianza a todo nivel. Los profesores tenemos en esto un desafío tremendo. Si confiamos más en las personas y les enseñamos poco a poco a confiar, vamos a construir un país mejor”.

Por su parte, Trinidad Ried Goycoolea, presidenta de la Fundación Vínculo y fundadora del Colegio Santa Cruz de Chicureo, presentó la cuarta exposición, titulada “Participación en comunidad, vínculos que construyen”.

Su intervención incorporó dinámicas participativas con los asistentes, orientadas a valorar y atesorar experiencias cotidianas tanto en el ámbito personal como académico, poniendo en relieve la importancia de la participación y de los vínculos en la construcción de la comunidad educativa.

La propuesta permitió que los participantes se involucraran activamente en la reflexión, conectando sus experiencias personales y profesionales con el desafío de construir comunidades donde las personas se sientan parte, valoradas y convocadas a colaborar.

Diálogo, síntesis y envío para continuar la misión educativa

Como cierre de la jornada, se desarrolló un diálogo con distintos representantes en torno al vínculo entre escuela y familia, generando un espacio para compartir perspectivas y experiencias sobre los desafíos que enfrentan actualmente las comunidades educativas.

Posteriormente, el delegado episcopal de Educación, Cristian Moncada Aguayo, condujo un trabajo de síntesis y reflexión por comunidades educativas. A través de preguntas orientadoras, los participantes fueron invitados a identificar las principales ideas surgidas durante el Congreso, junto con los desafíos y llamados a la acción que permitan fortalecer el trabajo conjunto entre las familias y las escuelas.

Manifestó que la jornada dejó como principal desafío la necesidad de avanzar desde una relación de colaboración hacia una verdadera alianza entre familia y escuela, reconociendo que ambas tienen un papel insustituible en el acompañamiento y formación integral de niños, niñas y adolescentes.

El VII Congreso de Educación Católica concluyó con una oración y el envío de los participantes a continuar desarrollando su misión educativa desde sus respectivas comunidades.

Finalmente, desde la organización se expresaron los agradecimientos al taller escolar de televisión del Colegio De La Salle de Temuco, que estuvo a cargo de la transmisión del Congreso a través de YouTube, permitiendo ampliar el alcance de esta instancia de formación y reflexión.

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